Opinión

Frentes en la dicotomía salud-economía

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 21/01/2021 A LAS 01:00

La cuarta ola de Aragón y tercera de España está resultando la más complicada en la toma de decisiones. Confluyen factores sanitarios, económicos, sociales e incluso psicológicos. El ánimo después de más de diez meses de pandemia, demasiados para un país y una comunidad acostumbrada legítimamente a unas relaciones interpersonales y comunitarias en las que impera la libertad incluso en una cuestión tan elemental como la movilidad, se está resintiendo y dificulta incluso la fluidez deseable en las medidas que toman las instituciones. Corresponde también a la sucesión de novedades de ámbito científico y asistencial, a la irrupción de nuevas cepas, al desasosiego por la complejidad de combatir contra el virus sin certezas.

Tres sectores, comercio, hostelería y peluquerías, se concentraron en dos manifestaciones ayer para protestar por las normas adoptadas por el Gobierno de Aragón. Son ya demasiados meses con unas facturaciones exiguas, con muchos ERTE, con el dolor de prescindir de partes de las plantillas, con la constatación cada tarde de que la caja registradora apenas acumula ingresos como para sostener la actividad, con excesivas puertas cerradas, algunas temporalmente, otras de manera definitiva. Quien no quiera entender que están defendiendo unos intereses legítimos peca de una falta de empatía alarmante. Han de ser escuchados de una manera activa, esto es, con las reglas que favorezcan su desempeño y con la obligación de comunicar perfectamente las explicaciones a cada una de las determinaciones que involucren a los establecimientos. Son sectores muy importantes no sólo para la economía, sino incluso para los hábitos de vida de los altoaragoneses y su reactivación será el banderazo de salida hacia la normalidad. Tenemos el deber de atender sus demandas.

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