Opinión

Jaime Ferrer, el inmortal

Por
  • JULIÁN REDONDO
OPINIÓNACTUALIZADA 30/01/2021 A LAS 01:00

Mi primer encuentro con Jaime Ferrer se retrasó porque este gigantón fue atrapado por una enfermedad que le dejó en el umbral de la muerte. Pero salió adelante, superó el trance mientras los médicos aún se hacían cruces. Una vez en posición de revista, y coincidiendo con la Gala de la Prensa Deportiva de Huesca, al fin pudimos coincidir. Hago un inciso: en Huesca me siento como el hijo adoptivo. Seguro que no merezco el trato que allí me dispensan, que no es sino la manera de hacer de Jaime y de Javier (Gironella). Me han distinguido con la Parrilla de Oro con Pluma de Plata, sólo para elegidos. Cada año he acudido a la Gala del Deporte oscense porque mientras sonaban los ecos de la ceremonia recién celebrada llegaba a mi correo la invitación para el año siguiente. En Huesca he hecho muchos amigos, y buenos AMIGOS, con mayúsculas. Jaime fue uno de ellos.

El día de la Gala, el presidente Ferrer institucionalizó un almuerzo en el que al amparo de sus vastos conocimientos gastronómicos, nos reunía en torno a la mesa con el alcalde de la localidad, generalmente acompañado de su pareja. Desde Aínsa, en 2014, haciendo parada y fonda en Tamarite, Boltaña, Benabarre, Jaca y Graus hasta, finalmente, Huesca, en 2020, antes de que nos pillara ese toro mal encarado y cruel que atiende por coronavirus. ¡Son tantos recuerdos! Y tan buenos como inolvidables. En la sobremesa hablábamos de batallitas de periodistas ya veteranos, de los tiempos del teletipo y del télex, de nuestras andanzas por esos caminos de Dios. Y cada año, desde 2014, me acompañaba al ayuntamiento correspondiente para firmar en el libro de los visitantes ilustres. Teléfono móvil en ristre, no perdía detalle de las visitas y su esfuerzo era más de agradecer porque la vista empezaba a fallarle. En fin, querido y añorado Jaime, ¡cuánto honor! ¡Cómo no me iba a sentir como en casa! Tú y tu inseparable Javier Gironella lo hacíais todo más ameno y más fácil. Me presentaste a tus amigos que ahora también lo son míos. Te vamos a echar mucho, pero que mucho de menos, Jaime, al fin y al cabo, y después de tanta peripecia, inmortal. Descansa en paz.

P. D. Mi más sentido pésame a Mariví, a toda la familia Ferrer y a todos los compañeros de Huesca.

JULIÁN REDONDO

Presidente de la Asociación Española de la Prensa Deportiva

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