Opinión

Que en paz descansen

Por
  • JAVIER GARCÍA ANTÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 07/02/2021 A LAS 01:00
Que en paz descansen
Que en paz descansen
EP

Miguel Delibes decidió, cuando avanzaba en su novela, matar a Mario para verlo a través de su mujer porque sus juicios eran oficialmente plausibles. Así pasó exitosamente la censura.

María del Carmen Sotillo veló durante cinco ricas horas a Mario Díez Collado. Sobre el lecho, el difunto "aguantó", sobre la reflexión en torno a citas bíblicas, los reproches de Carmen por una vida intachable en lo moral, insatisfactoria para su ya viuda por la falta de ambición del catedrático y periodista, en un soliloquio que despejaba las dudas de las inciertas e inexistentes infidelidades. Y, en medio de la serena desesperanza, acabó implorando: "Anda por favor, mírame, un momento, sólo un segundo, una décima de segundo aunque sólo sea, te lo suplico, ¡mírame!".

Menchu pudo despedir a Mario. Hoy, los muertos (sesenta y pico mil o 90.000, sean los que fueren) se van en estruendoso silencio, sin apenas velatorio, hacia la hoguera crematoria, tan solos, tan callando.

En torno a su óbito, apenas les dejamos reposar la conciencia, descansar de la vida. Las preguntas retumban en remolinos donde se sortean las culpas: ¿Con quién estaría? ¿Se pondría la mascarilla? ¡Qué descuidado! ¿Habrán sido los hijos, los nietos? ¡Estaba comprando todos los boletos!

En torno al féretro o la urna, el reproche inmisericorde, la sospecha, la incomprensión, la falta de respeto, sin aceptar el poema de Manrique, "cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte. tan callando!".

Muertos covid, víctimas despachadas con apenas una esquela entre el desgarro familiar y un debate social absurdo. Como si la conciencia colectiva reposara sobre el estigma. Dejémosles que descansen en paz. RIP.

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