Opinión

Una mujer de Estado y visión internacional

Por
  • ROGER IZOARD GEPRE
OPINIÓNACTUALIZADA 13/02/2021 A LAS 01:00

Vale la pena dedicar unas palabras a Angela Merkel, que abandonará la vida pública en unos meses, tras 16 años de canciller de Alemania, en los que siempre ha mostrado respeto por todos los europeos, de sur a norte, aun siendo la jefa del Estado más potente con diferencia de la Unión.

Merkel, de raíces conservadoras en sus inicios y, con los años, de centro y progresistas, ha sabido comprender a la sociedad actual y se maneja en el poder con una soltura y seguridad de persona de Estado. Recuerdo a otros de su talante y personalidad: Mitterrand, Gorbachov, Roosevelt.

En sus 16 años al frente del Bundestag, ha tenido como socios de gobierno a partidos de distintas ideologías y a nivel europeo, aun cuando lo más fácil hubiera sido alinearse con las posiciones de los países nórdicos, Austria o Suiza, siempre ha tendido la mano a Italia, España o Grecia, incluso, en ocasiones, yendo a contracorriente en su propio partido y país, en aras a la igualdad de los europeos.

Siento envidia sana de Alemania y la enorme suerte que ha tenido con una líder que lo ha sido todo y frente a todos. Ha luchado por unos principios de igualdad que viniendo de donde viene, no tendría por qué y lo ha hecho desde la convicción de que era lo mejor para todos, como si todos los europeos, sin excepción, fuéramos parte de un todo real "un pueblo o nación", de una UE sin fronteras socioeconómicas, ideológicas o de banderas, de una UE de todos y para todos.

Felicidades, señora Merkel. Es usted una persona de Estado y se va con todos los honores de alguien que entiende que el servicio público va más allá de los intereses de un partido e incluso, un país. Ha logrado la admiración de personas de todas partes y orígenes y ahora se despide, como siempre, con educación y sin ruido.

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