Opinión

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In Memoriam Juan Antonio Bolea

Por
  • Maximiliano Bernad y Álvarez de Eulate
OPINIÓNACTUALIZADA 03/03/2021 A LAS 00:05
Juan Antonio Bolea
Juan Antonio Bolea
S.E.

DON juan Antonio Bolea Foradada: bonhomía inteligente, eficacia, clarividencia y saber estar. Aunque son muchísimas las buenas cosas que de Don Juan Antonio Bolea pueden decirse, no me resulta fácil hacerlo por el enorme afecto que siempre le he tenido y dada la envergadura de la obra de este gigante de Ayerbe, especialmente, pero no sólo, en la Transición en Aragón. Fue el primer Presidente aragonés que encaró el desafío europeo volcándose en una primera y muy fructífera visita a las Instituciones europeas, acompañado por aquel excelente Alcalde de Jaca que fue D. Armando Abadía, y supo captar lo que era imprescindible hacer para situar a nuestra tierra en las mejores posiciones para aprovechar nuestra condición de región fronteriza, con la máxima lealtad a los intereses nacionales. Ambas cosas, el interés regional y el nacional, le movieron, por ejemplo, a solicitar una discreta entrevista con el entonces Ministro de Asuntos Exteriores, D. Marcelino Oreja, ante quien formuló una lúcida defensa del ferrocarril internacional de Canfranc, cosechando una inesperada y amarga decepción.

Fueron muchos los hilos que el Sr. Bolea movió, siempre con buen objetivo, en la Transición, y siempre eficazmente ayudado por su imprescindible e inteligente esposa Charo. Y por todo ello, en febrero de 2017, cuando el Real Instituto de Estudios Europeos organizó en CaixaForum de Zaragoza un” Homenaje a la Transición democrática española, como condición del ingreso de España en las Comunidades Europeas”, acto que presidió D. Javier Solana, una de las poquísimas personalidades mundiales en posesión del Toisón de Oro, y ante una sala llena, se le entregó un Diploma al Mérito cívico, junto a otros destacados políticos aragoneses de la Transición, , como Biel, Cristóbal Montes, Ramón Tejedor, Carlos Pérez Anadón, José Ramón Lasuén o Adolfo Burriel. Hubo una mención especial, ineludible y significativa, a la estrecha relación que supieron trabar Bolea y Tarradellas, un caballero a quien lamentablemente perdimos pronto.

Ha sido Juan Antonio Bolea un gran político de los de recordar siempre con mayúsculas, amén de un brillante jurista y hombre bueno, agradecido y sencillo, que seguro que descansará en paz.

Bolea comprendió perfectamente lo que interesaba a España y a Aragón ,lo que en definitiva necesitábamos, y se esforzó en buscar consensos sin perjuicio de una amable firmeza en sus planteamientos.

Ha tenido una larga y fecunda vida de servicio, rebosante de cordialidad, eficacia y clarividencia, y tengo la firme convicción de que así lo percibe la inmensa mayoría de quienes le conocieron

Es la suma de todo lo dicho lo que me permite sobreponerme a su enorme pérdida para poder escribir estas líneas, que brotan de un sentimiento que hoy, en España, expresamos muy poco, por una triste y generalizada falta de motivos: la admiración.

Catedrático europeo “Jean Monnet” y Presidente del Real Instituto de Estudios Europeos

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