Opinión

Editorial

Aragón, en la centralidad también espiritual

Por
  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 23/03/2021 A LAS 00:05
Julián Ruiz Martorell Hermandad de San Juan de la Peña Monasterio
Celebración del 950 aniversario de la implantación del rito romano en el Monasterio de San Juan de la Peña.
Miguel Ángel Luquin

EL OBISPO DE JACA, Julián Ruiz Martorell, concluyó su homilía con un deseo y una recomendación a los presentes: vivir el presente con pasión y el futuro con esperanza. Ofició la Hora Sexta en el 950 aniversario de la implantación del rito romano en el Monasterio de San Juan de la Peña, un acto de la Real Hermandad que constata la virtud en el equilibrio entre la solemnidad y la sencillez. Así es, en el fondo, la liturgia que compartieron unas decenas de damas, caballeros e invitados, plagada de espiritualidad y que, sin necesidad de elevar el tono, constituyó a su vez una reivindicación de la centralidad histórica en la conformación de España a través de una faceta tan importante como es la espiritualidad. No en vano, la transición de la fórmula hispánica-toledana a la romana fue el fruto y también el origen del entendimiento fructífero entre el rey Sancho Ramírez, innovador como lo calificó Félix Longás, y el papa Gregorio VII.

Una celebración humilde, trascendente y profunda representa la mejor forma de enraizarnos con nuestros antepasados que fueron capaces de erigir, en medio de una naturaleza exuberante, un gran templo para la oración, para reflexionar y para dimensionar todos los órdenes de la existencia terrenal apuntando hacia la trascendencia que diferencia al género humano de otros seres que nos acompañan en una complementariedad gratificante en la vida. De paso, adquirimos la consciencia con la historia como gran maestra de la lección de nuestra esencialidad como individuos y como comunidad, ligada por unas reglas morales que lo mismo nos hacen elevar las plegarias al ser que consideramos supremo como mirar hacia nuestros congéneres que sufren siempre y en coyunturas como la actual de la covid, cuyo padecimiento ayer se hizo verbo al parafrasear al Papa Francisco.

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