Opinión

Tribuna Altoaragonesa

Eutanasia, libertad de elección y socialismo

Por
  • Olvido Moratinos
OPINIÓNACTUALIZADA 24/03/2021 A LAS 00:05
Congreso de los Diputados
Pleno del Congreso de los Diputados
EP

Hemos vivido unos días muy convulsos a nivel político, moción de censura, elecciones anticipadas, tránsfugas… pero es de agradecer que dentro de esta vorágine, y en muchos momentos sinrazón, que estamos padeciendo, sumada a la crisis sanitaria, económica y social a causa de la COVID-19, el pasado 18 de Marzo se aprobara en el Congreso de los Diputados un derecho que nos hace más libres, que defiende el alivio del sufrimiento cuando no hay remedio, la llamada “Ley de la Eutanasia”.

El proceso parlamentario de esta ley ha durado 2 años, pero la reivindicación y la lucha para conseguirlo viene de mucho más atrás. Todos nos acordamos de esa magistral interpretación de Javier Bardem en Mar Adentro, en el lejano 2004. El único deseo del protagonista, Ramón Sampedro, era morir dignamente tras quedarse tetrapléjico, con él se inició esta lucha. Han pasado muchos años desde entonces, pero también muchas personas anónimas que junto a sus familias han sufrido por no tener el derecho y la libertad de poder elegir cuándo el sufrimiento debe llegar a su fin.

La ciudadanía española se ha ido sensibilizando ante esta situación, dolorosos testimonios de personas que han querido hacernos partícipes de su intimidad han contribuido a esta sensibilización, gracias a todos ellos, el 80% de los españoles opina que era necesaria la regulación de la eutanasia y con ella la incorporación de un nuevo derecho.

Y una vez más, la ampliación de los derechos en nuestro país se ha visto impulsada por el PSOE, esta ley se suma a la de la interrupción voluntaria del embarazo, a la ley del matrimonio igualitario… lo que nos permite avanzar en derechos civiles. Estos cambios siempre han venido de la mano de grandes polémicas y siempre con el rechazo de la derecha que no asume la capacidad de decisión de las personas, ni, en este caso, confía en la libre voluntad de poder elegir ante una expectativa de vida que es un calvario hasta la muerte. Su intolerancia es tal que ha habido que escuchar descalificaciones, acusaciones intolerables e insultos. La derecha trasnochada española ha tildado esta ley de “ilegítima”, “asesina” y otros calificativos. Pero el resultado final, lo verdaderamente importante para la sociedad, es que esta ley ha obtenido el respaldo del 56’5% del arco parlamentario, la votaron a favor 202 diputados, fueron 3 minutos de aplausos en el Congreso y cuenta con el reconocimiento de un porcentaje altísimo de españoles.

Es una ley muy pegada a la condición humana, ya que la muerte no es sino parte del ciclo de la vida. Existen enfermedades sin posibilidades de curación, personas que sólo tienen la expectativa de una vida sin vida, sin poder disponer de su dignidad, de la integridad física y moral, o de su intimidad. Y todos ellos son derechos fundamentales de la persona, preservados por nuestra Constitución que, con esta nueva Ley, incluye el derecho a la toma de decisiones sobre nuestra propia vida, sobre nuestra existencia.

España se ha convertido en el quinto país del mundo que regula la eutanasia, para sacarla adelante se ha contado con un generoso trabajo de expertos, y con ello se ha logrado que sea una ley rigurosa, precisa y que contara con el encaje constitucional, pero sobre todo se trata de una ley garantista, se asegura que es únicamente la persona interesada la que decide. Si el enfermo esta plenamente consciente debe hacer dos solicitudes con un espacio mínimo de 15 días para iniciar el proceso, y si se encuentra inconsciente, debe existir un testamento vital en el que manifieste con claridad en qué momento desea que se le aplique la eutanasia, además también se recoge la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios.

La eutanasia es un nuevo derecho que asienta la libertad y la dignidad de las personas, amplifica la autonomía del paciente ante su enfermedad y despenaliza la ayuda para morir en el Código Penal.

Es un orgullo pertenecer al PSOE, el partido que impulsa nuevos derechos que nos hacen más libres en una sociedad más justa e igualitaria.

Diputada socialista por la provincia de Huesca en las Cortes de Aragón

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