Opinión

TRIBUNA ALTOARAGONESA

Propuesta para la rehabilitación integral del puente de San Miguel

Por
  • María José Calvo Salillas y Gabriel Muñoz Rebollo
OPINIÓNACTUALIZADA 29/03/2021 A LAS 00:05
Puente de San Miguel en Huesca
Puente de San Miguel en Huesca
D.A.

Una magnífica noticia que el puente de San Miguel sea el destinatario del Programa Cultural del 1,5% de la Administración del Estado, ya que conviene llevar a cabo la reparación y refuerzo de su estructura. Sin embargo, sería interesante acometer su rehabilitación integral con la reposición de la ornamentación naturalista en hierro fundido de sus arcos, barandilla y péndolas. Asimismo, el reconocimiento del ingeniero pionero Gabriel Rebollo Canales (1874-1941) como su autor, con la colocación de una placa. También, la eliminación de los obstáculos que perturban su visualización como son las pasarelas envolventes de la infraestructura en ambas márgenes.

El puente de San Miguel marcó un hito al ser el primero en hormigón armado construido en España con la tipología de arco parabólico articulado en apoyos con una tercera articulación en la clave, y tablero colgante de péndolas. A su carácter pionero se suma su decoración y traza compositiva de inspiración modernista. Un puente de diseño, que en 2007 mereció su declaración de BIC en la categoría de Monumento.

Sin duda, si contamos con este puente modernista, es gracias al esfuerzo político y económico que la ciudad llevó a cabo para disponer de una infraestructura vital para su desarrollo. Contiene una intensa historia, con sus luces y sombras, y se trata del último proyecto de Manuel Camo.

Es conveniente repasar la historia y aclarar la autoría de esta obra pública. El puente nació de un conflictivo proceso constructivo al incluir previamente en el expediente de la carretera de Huesca a Sabiñánigo, un puente “tipo” en piedra, anticuado para la época, y emplazado aguas arriba del Isuela. En 1910, el ingeniero Emilio Monterde, como director de la obra, aunó los intereses de la ciudad y resolvió un nuevo encargo de mayor envergadura en hormigón armado. La elección del nuevo material le lleva a encargar el proyecto del puente al ingeniero Gabriel Rebollo, con patente oficial en este material y tipología constructiva. Sin embargo, el expediente “modificado” lo firma Monterde como funcionario encargado de la carretera. Aquí reside el equívoco en la autoría. Hoy no consta ninguna placa que reconozca a su verdadero autor, el ingeniero segoviano Gabriel Rebollo Canales.

La identidad del puente reclama la reposición de la decoración floral en hierro fundido. El lirio es el motivo protagonista de su decoración naturalista. Lo encontramos como apliques metálicos en doble flor de lirio en la ornamentación que recorre todo el desarrollo del arco, alternando con sencillos motivos geométricos en bajorrelieve en el encofrado del hormigón. De esta bella cadena de eslabones, los lirios de fundición se han perdido, pero permanece su imagen y efecto en las numerosas fotografías de época.

También lo encontramos reinterpretado en el diseño de la barandilla. El lirio, entre zarcillos y volutas, en el centro de la composición de cada módulo de la barandilla, ha desaparecido prácticamente en su totalidad.

Otro elemento decorativo perdido: el punto metálico en el centro de las cabezas cilíndricas de las péndolas, con una lectura estructural que sugiere el engarce del arco con las péndolas.

Gabriel Rebollo proyecta un puente arco formado por dos arcos parabólicos. De cada uno de ellos cuelgan cuatro péndolas que, a modo de parteluces, dividen el espacio en cinco huecos recorridos por la barandilla, simulando todo el conjunto un colosal ventanal de evocación modernista. Un ventanal de una gran esbeltez y belleza, que permite una transparente visión del conjunto de la iglesia de San Miguel. El apoyo del arco en el estribo resuelto en ménsula es definitivo ya que aporta una mayor perspectiva a distancia de todo el conjunto.

El color blanco, que resalta con el negro de la barandilla, destaca como elemento clave en la sugestión perceptiva del puente, así como el carácter escultural de su traza compositiva potenciada por su visión de un golpe de vista. Su emplazamiento oblicuo al río que aumenta la atracción paisajística con una nueva perspectiva que se abría al río y a la alameda. En definitiva, una sorpresa visual hoy perdida por las vigas y barandillas de las pasarelas peatonales que se construyeron a ambos lados del puente en 1982. Un brutal impacto visual y paisajístico que debería ser corregido.

De acuerdo con su carácter BIC, cualquier elemento en su entorno de protección no debería perturbar su visualización ni perjudicar su imagen. También la Ley 3/1999 de Patrimonio Cultural Aragonés prohíbe toda construcción o valla publicitaria que altere su carácter o perturbe su contemplación. En este sentido, se deberían retirar no sólo las vallas publicitarias, sino también una al menos de las dos pasarelas peatonales, la que oculta la perspectiva del puente desde el río y el parque de la Universidad. La conservación de la pasarela más cercana a la iglesia permitiría el paso de peatones, a la espera de la peatonalización del puente.

En conclusión, estas tres actuaciones propuestas permitirían una mejor interpretación histórica de este bien patrimonial y lo devolverían a su imagen y escena original.

Historiadora y arquitecto

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