Opinión

Editorial

El paradigma de La Abubilla

Por
  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 06/04/2021 A LAS 00:05
Mariví Broto La Abubilla
Mariví Broto en La Abubilla
Rafael Gobantes

LA ABUBILLA ya cumple el designio que tenía previsto cuando en marzo de 2020 cambió una flamante inauguración de un hogar para personas mayores plena de comodidades y modernidad por un servicio a la provincia y, particularmente, a la Tercera Edad que pasó de ser su cliente a ser el paciente en el que alumbrar la esperanza de la recuperación o, en los casos más trágicos, entregarse en las manos de la muerte con la máxima dignidad y después de los cuidados más meticulosos.

La residencia se ha convertido en un paradigma de valores. Por un lado, la capacidad de observar las necesidades del entorno y manejarse con la suficiente flexibilidad como para ofrecer las mejores prestaciones. Por otro, la colaboración público-privada en el sector de los cuidados, que debe conducir a visiones más pragmáticas y menos dogmáticas. Y, además, la virtud del servicio entendida en su sentido más amplio, humano y humanístico. El balance de este año en el punto y seguido que marcó el acto de ayer con la consejera Broto presente no es una cuestión estadística, sino la expresión de la altitud de miras en medio de las circunstancias más exigentes, duras y desagradables que ha vivido la humanidad globalmente durante muchísimas décadas. A la par que alumbra la esperanza de una nueva etapa en la que aspira a generar una atmósfera de hogar, La Abubilla nos permitirá confluir el futuro y un pasado heroico del que hemos de extraer las lecciones más certeras de la condición de las personas para adaptarse a la máxima dureza para la supervivencia.

Pero es que, además, al simbolismo coyuntural, esa fortaleza tan española de la dualidad de cuidar y servir pone sobre el tapete la capacidad y calidad del medio rural para llenarse y llenar de vida.

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