Opinión

Tribuna Altoaragonesa

Un plan local para la juventud

Por
  • Teruca Moreno
OPINIÓNACTUALIZADA 16/05/2021 A LAS 00:05
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Terrazas en Huesca
Pablo Segura

HACE poco más de un año, la sociedad española ya estaba preocupada por el futuro que espera a nuestros jóvenes. Todos los indicios apuntaban en la misma dirección, marcada por la incertidumbre laboral y el peso de una población muy envejecida. En ese momento, en los inicios de 2020, la idea de una pandemia mundial parecía solo un recurso del cine más comercial. De pronto, la ciencia ficción dejó de serlo y nos vimos en la necesidad de revisar todos los aspectos de la propia vida. La juventud, precisamente, ha tenido un papel casi pedagógico en nuestra adaptación a un universo digital y eso nos obliga a cuestionar cómo responden las administraciones a un potencial que saldrá de la pandemia aún más vulnerable. Hay que evitar el paternalismo pero al tiempo es imprescindible incrementar la sensibilidad. Para los jóvenes no será fácil tomar las riendas de un país, de esta ciudad, si no contribuimos a desterrar el desánimo y la carencia de propósitos comunes mediante la elaboración de políticas específicas en permanente evolución.

Los ayuntamientos y los jóvenes están obligados a conocerse, relacionarse y entenderse mutuamente. En Huesca, desde hace años, existen iniciativas municipales que coordinan iniciativas informativas en el ámbito sexológico, psicosocial o de prevención en el caso de consumo de alcohol y drogas. Las hay también en materia de intervención socioeducativa con jóvenes de 12 a 18 años en situación de riesgo social. Los populares del Ayuntamiento oscense no discutimos en absoluto el excelente trabajo desarrollado por profesionales y voluntarios. Lo esencial es plantearse la vigencia del propio modelo. En una sociedad en permanente evolución, y más aún en relación al colectivo que más rápidamente induce y responde al cambio, la respuesta de las administraciones debe seguir un camino paralelo y asumir un contexto que, por supuesto, ya no es el mismo.

En España, muchos ayuntamientos han asumido esa realidad y han dado forma a sus criterios con la elaboración de Planes Locales de Juventud. La iniciativa municipal no puede limitarse a elaborar una cartera de servicios que, en la mayoría de las ocasiones, responde a la buena voluntad más que al diálogo. Ellos, los jóvenes, y nosotros, los responsables municipales, necesitamos un documento abierto que permita la permanente adaptación a la realidad, siempre a través de mecanismos de participación y evaluación.

El primer paso es el diagnóstico. Hay que estudiar carencias y necesidades y obtener una visión real cuanto caracteriza a los jóvenes oscenses. Es preciso conocer sus hábitos y costumbres, las preferencias que dan a su movilidad y todo cuanto nos permita determinar sus opiniones, sus aspiraciones y, desde luego, sus privaciones. Los interlocutores deben representar a asociaciones, clubes deportivos, los propios vecinos y las familias e instituciones como la Universidad. Pero, por nuestra parte, tenemos que preguntarnos si la estructura del Ayuntamiento es suficiente para abordar ese diálogo en condiciones. La respuesta es no. El gobierno del PSOE oscense cometió desde el principio un error tan difícil de entender como de justificar. Donde antes había tres trabajadores, en la actualidad solo una persona atiende ese servicio, con el inconveniente añadido de que su contrato debe renovarse semestralmente. Difícilmente se pueden garantizar siquiera las necesidades actuales. Solo un cambio de criterio, sensible y valiente, puede abrir las puertas a un programa juvenil más ambicioso. Literalmente, es eso o poner en juego la respuesta de unas generaciones que deberán liderar nuestra ciudad. No hay término medio: o bien damos respuesta a los jóvenes o los jóvenes pueden dar la espalda. Las voluntades, los propósitos y los objetivos solo son factibles si son mutuas. Hoy por hoy, la actitud de Luis Felipe se limita a la improvisación en el mejor de los casos. Cabe preguntarse si esa calma chicha es fruto de la negligencia.

El PP de Huesca va a defender la creación de ese Plan Local de Juventud para abrir nuevos cauces. La peor de las actitudes es suponer que el diálogo entre el ayuntamiento y los jóvenes oscenses es un supuesto a estudiar, cuando se trata de una de las obligaciones más acuciantes, más determinantes del futuro de nuestra ciudad

Concejala del Ayuntamiento de Huesca

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