Opinión

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Fernando Simón no puede seguir en su puesto

Por
  • Fernando Jáuregui
OPINIÓNACTUALIZADA 04/06/2021 A LAS 00:05
Fernando Simón.
Fernando Simón.
EFE

AJENO al desbarajuste que desde el propio Ministerio se ha propiciado desde hace semanas al respecto, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha culpado a los ‘grupos de presión’ y a los medios de comunicación de influir de manera inconveniente en la población acerca de la segunda dosis de la vacuna que deba facilitarse a los ciudadanos. Dice Simón que esos grupos y los medios ejercen esta influencia en base a ‘otros’ intereses, ajenos al sanitario, y desoyendo a las autoridades más solventes. Sostiene el portavoz sanitario que el tema de la segunda dosis “se ha utilizado de muchas maneras por parte de los diferentes grupos políticos, de los lobbies que tienen intereses, de los medios de comunicación que tienen su propia línea editorial además de sus patrocinadores determinados”. Es decir, Fernando Simón acusa a los medios, sin citar ningún ejemplo, de algo tan grave como aconsejar una vacuna u otra en función de la publicidad, abierta o encubierta, que reciban de una u otra farmacéutica. Y, por supuesto, sin importarles qué es lo que resulta mejor para la salud de los españoles.

Si este supuesto se diese, y aguardamos a que el señor Simón lo lleve ante los tribunales o al menos especifique quiénes están incurriendo en estas prácticas aberrantes, resultaría que ‘los medios’, así, en general, están siendo acusados de practicar una política informativa que podría resultar lesiva a los ciudadanos. Algo, a mi entender, gravísimo. Y falaz, hasta que no se demuestre, ya digo, lo contrario.

Creo que el señor Simón está cometiendo un desliz sustancial que le incapacita para mantener un puesto en el que ya antes ha caído en prácticas absolutamente inaceptables. Y creo también que lo hace para echar las culpas propias de su Ministerio sobre las espaldas de otros, en este caso lobbies no identificados, políticos -se sobreentiende que autonómicos en general y madrileños en particular, claro- y medios de comunicación. No resulta necesario recordar al portavoz el caos de declaraciones oficiales y oficiosas, y no solo procedentes del Ministerio de Sanidad, sino también de organismos europeos y de la propia OMS, en torno a la conveniencia de vacunarse o no con AstraZeneca a unas edades u otras, o sobre si la primera dosis de AstraZeneca se puede o no combinar con una segunda de otra marca. Así, no son ciertamente los medios, que han realizado una labor altamente encomiable durante la pandemia, los que han sembrado la confusión entre los ciudadanos.

La impericia de Simón como portavoz, su seguidismo a las directrices de sus jefes, tantas veces en contradicción con las conveniencias sanitarias (recordemos que dijo que no era preciso usar mascarillas... para luego confesar que lo que ocurría en realidad es que no había mascarillas en el mercado), hace que resulte increíble su permanencia en el puesto. Máxime cuando el Ministerio de Sanidad cambió de responsable y ha entrado en una fase completamente nueva en la lucha contra el virus, es decir, las vacunaciones, y estas exigen una nueva estrategia, nuevas tácticas y mayores conocimientos que los exhibidos hasta ahora por esas “autoridades solventes” a las que Simón se refirió.

Bien haría la ministra Darias en dar un giro a su política de comunicación, tan importante a la hora de generar seguridad o inseguridad, según que esta política sea acertada o no, en la ciudadanía. Porque ¿quién nos dice que el doctor Simón, como ya hizo cuando nos desaconsejaba usar mascarillas, no está apostando ahora por el uso de una ‘segunda vacuna’ diferente a AstraZeneca simplemente porque no hay dosis suficientes de esta marca? Lo siento por el simpático, peculiar y dicharachero director del Centro de Coordinación de Alertas y Alarmas, pero resultaría difícil poder afirmar que, con sus bandazos, su descaro, sus menos que medias verdades y, sobre todo, con este tipo de acusaciones contra unos medios que, contra viento y marea, en unas condiciones económicas complicadísimas, han mantenido su tarea de informar durante la peor crisis sufrida en un siglo, el doctor Simón este contribuyendo a que mejoren las cosas. Más bien, todo lo contrario: concrete sus acusaciones o márchese y deje en su lugar a alguien más serio.

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