Opinión

Tribuna Altoaragonesa

Huesca, la ciudad del futuro: Tecnología y calidad de vida

Por
  • Rafael López Guarga
OPINIÓNACTUALIZADA 06/07/2021 A LAS 00:05
Vista de Huesca
Vista de Huesca
D.A.

EL PASADO 29 de junio asistí en Huesca, invitado por mi amigo Salvador Arenere, presidente de ADEA Club de Marketing, al Foro ADEA “Huesca la ciudad del futuro. Tecnología y calidad de vida”. Le di la enhorabuena por haber organizado un encuentro de este calibre, y más teniendo en cuenta que el objetivo de la jornada era el de realizar un análisis profundo de los atractivos con los que cuenta la ciudad de Huesca, y cómo aprovecharlos para posicionarla como una ciudad referente en nuestro país.

Soy de Huesca y siempre he creído en mi ciudad, intentando cuando ha estado en mi alcance, tanto a nivel profesional como personal, la mejora de su entorno, condiciones de vida, dinamismo, promoción de la ciudad y defensa de sus valores, tanto en lo que ahora tiene como en sus expectativas.

Considero que en la Jornada se dio una visión muy teórica de lo que debería de ser un modelo de ciudad, más pensado para las grandes urbes que para una ciudad pequeña como es Huesca; tal vez por el desconocimiento de la coyuntura de forma general. Por supuesto que la ciudad debe aspirar a un urbanismo que haga que la vida de sus habitantes sea más “tranquila”, “apacible” y “cercana”, con “todo a mano”, pero si hacemos una reflexión esto ya lo tenemos, simplemente hemos de cuidarlo, adaptarlo a los nuevos tiempos que llegan a marchas forzadas y no dejar perder las virtudes del tamaño de una ciudad como la nuestra.

Presentan una forma de vivir idílica para el peatón, a lo sumo para la bicicleta, evitando e incluso prohibiendo el uso del automóvil, alegando una sostenibilidad ambiental, una mejor distribución de los espacios, y una reducción de las emisiones. Sin embargo, aunque esto es deseable, no sería bueno llegar a ser una ciudad “modelo” sin ser funcional para los que la habitan. Huesca necesita crecer, debe recuperar la industria que tuvo antaño basada en el modelo de crecimiento de la década de los 70 y los 80, y la misión de generar expectativas para la atracción (que también hay que ir a buscar) de nuevas y grandes empresas, que permita nuevas implantaciones, siendo catalizadora de nuevos emprendedores que quieran poner en marcha sus negocios. Sería bueno alcanzar el objetivo de que en un horizonte de 20 años nuestra ciudad pudiese alcanzar los 80.000 habitantes y entonces sí ser ejemplo de una ciudad con movilidad fácil, amable y “humana”, y a su vez ser un motor de modernidad.

"Sería bueno alcanzar el objetivo de que en un horizonte de 20 años nuestra ciudad pudiese alcanzar los 80.000 habitantes"

No debemos caer en tópicos trasnochados que, en vez de progresar, nos hagan volver al pasado del que tanto nos costó salir. ¿Quién no ha sido feliz cuando su padre le compró una bicicleta, que más tarde pudo disponer de una moto? Y no digo ya cuando pudo guiar su primer coche. ¿Qué ocurre con la movilidad en climas fríos, o de elevadas temperaturas o muy lluviosos? ¿Qué pasa con las personas dependientes? En resumidas cuentas, hay que mirar al futuro con la mente abierta y con una mirada transversal, aprovechando todas las oportunidades y complementando la modernidad con la tradición, incluyendo lo que ahora denominan sostenibilidad y resiliencia. Se debe construir para el ciudadano y las infraestructuras deben incorporarse a su sustrato vital, debiendo conseguir que también las hagan suyas.

El propio Alcalde manifestó en su intervención que Huesca es una de las ciudades de España que más zonas verdes tiene, 24 m2/habitante, y que con sus proyectos de peatonalización, inicialmente muy criticada, se ha entregado el centro al peatón, compaginando con una adecuada movilidad para permitir la accesibilidad. En la situación actual en la que nos encontramos, en el seno de la Comisión Europea se ha lanzado un plan de recuperación “The Next Generation UE”, destinado a incentivar tanto la inversión pública como la privada, circunstancia ésta que debe de ser aprovechada para que en el marco de ese plan y con los parámetros: transición ecológica, digitalización e integración, mejora de la funcionalidad, resiliencia y mejora de la disponibilidad, sostenibilidad, nuevas energías de propulsión, vehículos conectados y nuevas tecnologías, se potencien unas ciudades más “seguras”, “verdes” y “humanas”, en armonía entre los vehículos y los usuarios.

En el planteamiento que se hizo de la Jornada me llamó la atención de que la problemática del Urbanismo se centró en la Arquitectura y los Urbanistas. Nada se dijo de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, una de cuyas especialidades más tradicionales es la del Urbanismo. En las Escuelas de Ingenieros de Caminos se enseña a que las infraestructuras que se diseñen no sean un fin en sí mismas. Deben ser un medio para alcanzar otros objetivos y, entre ellos, uno prioritario que no siempre suele quedar explícito: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y asegurar la competitividad de un país a corto, medio, largo plazo. Por ello, las infraestructuras, bien planificadas, son el paradigma de la sostenibilidad, porque se trata de obras (generalmente públicas) que se construyen en gran medida con los recursos económicos de las generaciones actuales, para que sirvan también a las generaciones futuras. Como ocurre con tantas infraestructuras en zonas urbanas e interurbanas (viarias, ferroviarias, del agua, de la energía, de las comunicaciones).

Huesca
Vista del casco antiguo de Huesca
D.A.

Ya Agustín de Betancourt, fundador de la Escuela en el año 1802, puso los cimientos para el desarrollo de estos conocimientos, expandiéndose posteriormente a la Ordenación del Territorio y a la Ingeniería de la Ciudad. Podría citar a numerosos Ingenieros de Caminos que se han dedicado en profundidad al Urbanismo, siendo muy destacables Ildefonso Cerdá (Ingeniero, urbanista, jurista y economista), quien es considerado como uno de los fundadores del urbanismo moderno; su proyecto más destacable fue la reforma urbanística de Barcelona del siglo XIX, que se llevó a cabo mediante el “Plan Cerdá”. Sin olvidar tampoco a Albert Serratosa (creador del Plan General Metropolitano de Barcelona en 1976) , Arturo Soria (urbanista con vocación de ingeniero), José Antonio Fernández Ordóñez, José María de Ureña y Francés, Victoriano Muñoz Oms (ingeniero de la Generalitat republicana que redactó el primer Plan General de Cataluña), y a Carlos María de Castro González, que intervino en el Ensanche de Madrid, José Paz Maroto, José Cabestany y José Luis Gómez Ordóñez, profesor de Urbanismo en Caminos y Arquitectura en la Politécnica de Barcelona, sólo por nombrar a algunos. También se habló de las mujeres a las que parece no se ha tenido en cuenta para el desarrollo urbanístico de las ciudades. Nada más lejos de la realidad; sólo hay que ver los numerosos profesionales, arquitectos e ingenieros que desarrollan su labor al servicio de muchos Ayuntamientos y de las Universidades a lo largo y ancho de nuestra geografía. Una ingeniera urbanista muy relevante fue Emily Warren Roebling, que estuvo al frente de la construcción del puente de Brooklyn, en cuyo honor hay una placa conmemorativa, habiendo sido también destacable Jane Jacobs que, a pesar de no convertirse en ingeniero de formación, fue una figura muy importante en las teorías urbanas del siglo XX.

"La sostenibilidad es asegurar la compatibilidad y disposición de recursos sin comprometer lo que la sociedad de las generaciones futuras va a poder necesitar para funcionar"

Hacer ciudades sostenibles no es la mera consideración del medio ambiente. La sostenibilidad es asegurar la compatibilidad y disposición de recursos sin comprometer lo que la sociedad de las generaciones futuras va a poder necesitar o requerir para funcionar. Ello supone la necesidad de una perspectiva innovadora, ya que siempre que hagamos cualquier infraestructura, deberá estudiarse desde una alternativa “cero”, entendida como abstenerse en modificaciones, hasta una que analice todos los impactos que puede haber a corto, medio y largo plazo, y no me refiero sólo a tales como emisiones de CO2 o análisis de ciclo de vida, sino también a la generación de empleo, el incremento del bienestar y la salud de la población. Todas esas variables deberán disponerse en una balanza para tomar la mejor de las decisiones. Se trata de proyectar y construir de forma diferente, considerando que el impacto no solamente es el que se produce en un momento, sino que hay que estudiarlo a lo largo de todo el ciclo de vida. Hasta ahora a los ingenieros nos preocupaba principalmente el que las infraestructuras fueran seguras, económicas, funcionales y que durasen mucho, pero ahora hay que analizar, calcular y medir muy bien otros objetivos como son los ambientales y los sociales. Por cierto, aprovecho la oportunidad que me brinda el poder hacer esta publicación para solicitar al Ayuntamiento de Huesca, y en particular a su Alcalde, que no olviden la figura del Ingeniero de Caminos, considerando que es fundamental tener en la plantilla municipal a técnicos funcionarios de esta especialidad multidisciplinar, que entiendan la ciudad y puedan poner en práctica sus aspiraciones, hecho éste que no ocurre desde hace varios años.

Por último, quiero hacer hincapié en una reflexión. En el Foro, uno de los panelistas señaló que no entendía como se protegían tantos edificios en la ciudad de Huesca, pues este hecho conllevaba sobrecostes innecesarios en su rehabilitación y técnicas altamente dificultosas, por no decir imposibles. No puedo estar más en desacuerdo. ¡Qué pena en nuestra ciudad la cantidad de edificios que han desaparecido! Por supuesto que se debe proteger lo (poco) que nos queda, eso también forma parte de presentar capacidad de sostenibilidad y resiliencia. Las técnicas constructivas y la tecnología de hoy pueden con casi todo por lo que no se debe de dejar paso a la especulación, máxime cuando además bastantes de los nuevos edificios que se construyen dejan mucho que desear desde el punto de vista estético y de integración. ¡Hay que conservar el Patrimonio!

Nuevamente expresar mi felicitación a ADEA, instarle a que siga haciendo encuentros de estas características, quizás más amplios para permitir el debate y animar a los oscenses, para que entre todos tengamos y hagamos una ciudad del futuro más confortable para los que la habitamos, y más atractiva para los que nos visitan.

Vicedecano de la Demarcación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en Aragón

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