Opinión

A rienda suelta

Juicio a la juventud

Por
  • Javier García Antón
OPINIÓNACTUALIZADA 14/07/2021 A LAS 11:42
Jóvenes voluntarios conciencian a la población oscense de la covid con el reparto de estas protecciones.
Jóvenes voluntarios conciencian a la población oscense de la covid con el reparto de estas protecciones.
Pablo Segura

ESCUCHO al presidente de una sociedad médica especializada en la salud mental la contra arenga: a los jóvenes se les ha sometido a un estigma impreciso y cruel. Cuando han tenido las reglas claras, han sido ejemplares en la pandemia. Y se han desmadrado cuando las consignas han desaparecido, cuando se han abierto las puertas al campo. Ese juicio al que sometemos a la juventud es un prejuicio y, como tal, conlleva una altísima carga de injusticia. Primero, por la generalización. Segundo, por la incomprensión. Nos resulta más sencillo descargar en ellos, que se encogen de hombros en su vicisitud, nuestras frustraciones y miedos, como si externalizar las culpas nos eximiera de responsabilidad.

Exclamaba Goethe que la juventud prefiere ser estimulada que instruida. Y, sin embargo, cual contraataque previo, Quevedo abundaba en que lo que se aprende de joven dura toda la vida. El estímulo es compatible y hasta aliado de la educación, que trasciende la escuela y expone en la pizarra existencial la escala de valores dinámicos ideales pero, en nuestra cerrazón, inasibles.

La pregunta es cómo motivar a los jóvenes. Una encuesta publicada en El País este domingo revela que el 66 % de ellos tienen una menor cultura del esfuerzo, que el 46 % fija su objetivo laboral en el funcionariado y el 26 % en un salario, y sólo el 26 % en el emprendimiento. Y que el 85 % está satisfecho. Más allá de otras interpretaciones sociológicas, es el vivo retrato de la resignación que sucede a la convicción (el 75 %) de que su situación económica será peor que la de sus padres. Con ese tablón encima del baúl de las expectativas, la esperanza es una entelequia. Y, con esto y con todo, sigamos cargándoles con la cruz y clavándoles la estaca de la condena por seguir su condición.

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