Opinión

Tribuna altoaragonesa

Otro tren que va a llegar tarde: la gestión y custodia del patrimonio religioso

Por
  • Antonio Naval Mas
OPINIÓNACTUALIZADA 15/07/2021 A LAS 00:05
La tabla de la Ascensión de Binaced es uno de los bienes devueltos al Obispado de Barbastro-Monzón.
La tabla de la Ascensión de Binaced es uno de los bienes devueltos al Obispado de Barbastro-Monzón.
S.E.

La reflexión (DIARIO DEL ALTOARAGÓN, 12-VII-21) del abogado Joaquín Guerrero Peyrona, gestor artífice del retorno de los Bienes, es acertada, oportuna y aviso para navegantes. Es sopesada respuesta a los nuevos visionarios que lo son en su mayor parte desde la ignorancia y la visceralidad, y tratándose de algunos pueblos, desde un tacaño patriotismo aldeano.

Aunque el abogado no lo dice, hace años que se impone por parte de la administración eclesiástica asumir que las cosas ya no son como fueron y que una cosa es la crédula confianza que ciega, y otra la realidad que se impone. El inmenso patrimonio religioso, de cuño cristiano, existe porque el clero católico lo motivó y los creyentes lo hicieron realidad. Hoy una cosa es el ayuntamiento y otra la parroquia. Ya no se confunden ni pueden confundirse. Ambas están en un mismo pueblo, pero no pocos prefieren quedarse al margen de esta, no sin reconocerles de forma laudable que son respetuosos. Pero hay quienes consideran suyo todo lo que está en el pueblo, incluido el patrimonio religioso, y pretenden en función de presupuestos políticos mal entendidos, generalmente conceptuados como progresistas, ejercer un dominio a discreción. El abogado Guerrero fundamenta la respuesta con bases que hacen que una sentencia sea inapelable.

La administración eclesiástica por su parte, de hecho, no puede seguir conservado, ni siquiera gestionando todo lo que la creencia cristiana ha creado. Se durmió en los laureles con las inmatriculaciones, cuando ya habían saltado las alarmas, como se durmió cuando se estaban gestando las Desamortizaciones, ahora se mueve en el desconcierto ante un futuro en que va a haber una reclamación para decidir sobre iglesias y ermitas, fiestas y celebraciones, relatos, hábitos y costumbres…. Es necesario un plan que a tiempo prevenga de malos usos, que van a llegar, llegando a acuerdos, incluso cediendo edificios, permitiendo protagonismos, organizando el mantenimiento, motivando unidades de gestión cívico-religiosa…. Será tarde cuando se vea que es urgente salvar prioridades que son las de los creyentes mientras existan.

El obispado de Huesca está literalmente hundido. No es una metáfora. No es el único. Se veía venir desde el momento en que se prefirió elevar a la categoría de obispos a “curicas wojtylianos”, que hacen de su razón de existir la subyugación, y sus metas se agotan en no desairar a sus jefes. Formatear lleva consigo poder diseñar. El avatar formateado carece de ideas propias y no tiene sentimientos. Programar unidireccionalmente es limitar. Limitar la creatividad es estrangular la vida. En Huesca diez años después, continúan llevando la gestión quienes asumieron hacer de escabel al obispo Jesús Sanz. Nada ha cambiando, a no ser que se acepte que todo va peor.

En la provincia el patrimonio religioso es muy rico en esa mitad que no fue invadida por los pretendidos libertadores, que arrasaron sin otra consideración que la que les proporcionaba su visceralidad. El clero del Alto Aragón ya no tiene capacidad para mantener su abundante y peculiar patrimonio religioso, que no es el único: catedrales, iglesias, santuarios y ermitas, que están destacados en las historias del Arte, un Entorno de Catedral único como es el de Huesca, innumerables piezas muebles que en otros lugares desearían mimar y que hacen de nuestros museos diocesanos referencias relevantes.… piden urgentemente ser preservados adecuadamente en lo que son sus contenedores y sus contenidos, y gestionados, incluso con recursos económicos propios, sin pretender que al final la gente vaya más a misa. Este Patrimonio está ofreciendo una capacidad de comunicación que sus gestores son incapaces de ver.

Lo sucedido desde la administración central del Vaticano con los Bienes, cuya solución se le fue de las manos por falsa prudencia, que en realidad era falta de agallas…va a superar el nivel de la metáfora: van a ser otros lo que, como en Barbastro, solucionen la amarga realidad que se avecina.

Las celebraciones religiosas van a quedar en recreaciones históricas, que serán necesarias, y los ámbitos sagrados acabarán en parques temáticos, porque son nuestras raíces y no pueden desaparecer. No saber aportar, en estos tiempos desilusionantes y de decadencia, es aniquilar una trayectoria fecunda, vital, creativa, ilusionante, que daba sentido…. cual es la cultura occidental cristiana en la que hemos tenido la suerte de vivir. De otra forma, los sucedáneos serán como los brebajes de rebotica, ilusiones para calmar la ansiedad.

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