Opinión

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Hacia una General Motors del turismo de nieve en Aragón

Por
  • Carlos García Martínez
OPINIÓNACTUALIZADA 02/10/2021 A LAS 00:05
Planta de General Motors en Figueruelas.
Planta de General Motors en Figueruelas.
S.E.

La GM fue un Plan Marshall para Aragón que ahora forma parte sustancial de su PIB, del empleo, del consumo y de las arcas públicas. Se invirtieron 4.600 millones de los de ahora para dar trabajo a 9.500 personas con unas empresas auxiliares que suman miles de empleos más.

Tal descripción y su resultado podrían compararse ahora, a nivel turístico, a un proyecto que integrara a toda la nieve aragonesa cuando parecía encaminado a organizar unos “Juegos Olímpicos de Invierno de Cataluña y Aramón”, de imposible presentación. Para lograrlo, tarde o temprano, habrá que transitar por dos caminos. El primero, integrar en Aramón las estaciones del valle del Aragón, para lo que habrá que resolver el problema actual de Candanchú con Etuksa y tratar con la concesionaria de Astún. Una gestión compleja para una solución ideal. El segundo consistiría en un pacto entre Aramón, Astún y también Candanchú, en el caso de no ser adquirida por la administración aragonesa y formar parte de Aramón. Tal acuerdo, a dos o tres bandas, debería desembocar en la creación de un consorcio o una empresa común que gestionaría el funcionamiento, promoción y mejora del conjunto.

En ese conjunto, la cabecera del Aragón es un espacio esquiable barroco único en el Pirineo. ¡El Tobazo, esa montaña tan divertida! decía Pepe Arias, varias veces campeón de España y conocedor de estaciones de todo del mundo cuando Candanchú era referencia en España en deportes de invierno. Con su “Pista Grande” para neófitos, se fue después abriendo el fondo del valle con pistas hasta Tortiellas, La Tuca Blanca y el tubo de “La Zapatilla” que yo mismo he bajado en invierno y verano. Entretanto se desarrollaba la estación de Astún, un abanico de pistas más abiertas mientras los vecinos circuitos de fondo y raquetas francés y español del Somport acordaban unirse y Candanchú contaba con un estadio de biathlon único en España. Sin olvidar la presencia de la Escuela Militar de Montaña y las instalaciones militares de Rioseta, habrá de reconocer el enorme valor añadido para la nieve aragonesa que puede suponer añadir a las estaciones de Aramón las pistas e instalaciones de toda la cabecera del valle del Aragón a partir de la nueva estación de Canfranc, su hotel de cinco estrellas y su unión, a mi parecer con una telecabina por Izas, con Formigal y con un funicular a la Raca. Algún medio aéreo entre Candanchú y Astún completaría el entramado. Para algunos izquierdosos, más reaccionarios que progresistas, desarrollar políticas de este tipo es pecado mortal, y coincido con el reciente escrito del comunicador Carlos del Pueyo cuando escribe: “Esperemos que no nos aboquen a pensar mal. Los que llevan lustros desacreditando al negocio de la nieve, ahora apoyan al Gobierno aragonés”.

Con ello parece referirse a las actuaciones negativas para el desarrollo de las estaciones del consejero Soro y su grupo, como cuando afirmó haber bloqueado la unión directa de Formigal, Astún y Candanchú, o decidió ralentizar el procedimiento para la ocupación de terrenos de Castanesa para la ampliación de Cerler, decisiones que contradijo el ejecutivo aragonés. La urgencia del permiso, en el caso de Castanesa, la justificó la DGA reduciendo drásticamente el plazo para poder estrenar el próximo invierno un telesilla entre la última pilona de Cerler y el collado de Basibé.

Esperemos que en el futuro las competencias en Vertebración pasen a manos de un hombre o una mujer del partido mayoritario, con experiencia en territorios a los que comprenda, cuanto menos urbanita mejor y sin poéticas arcaicas.  

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