Opinión

TRIBUNA ALTOARAGONESA

La energía del sol

Por
  • Carlos García Martínez
OPINIÓNACTUALIZADA 21/10/2021 A LAS 00:05
Sol.
Sol.
S.E.

El Dios Ra, padre de los dioses egipcios, fue el dios del Sol y el cielo y símbolo de la luz, dadora de vida. No me referiré en este escrito a Eolo, el dios griego de los vientos, ya que su manifestación energética en airosos molinos no figura entre las oportunidades y problemas de las energías renovables en el Alto Aragón. Para abordar el tema de la energía solar afrontaré distintos posicionamientos sobre su oportunidad, advirtiendo de la habitual presencia en este tipo de ocasiones de “los revoltosos”: personas capaces de crear un ambiente desfavorable, como fue el caso del gaseoducto (subterráneo) que se fue a Navarra. Ahora se trata del aprovechamiento solar en la Jacetania, el Alto Gállego y otros lugares.

El lugar de honor en los posicionamientos críticos lo ocuparía la intervención mediática del propietario de una casa vacacional en un pequeño núcleo oponiéndose a la instalación de placas solares, se supone que domésticas, en él... y en los demás. Levantó la liebre, le siguió un revenido foráneo y se generó la desconfianza en toda la zona. Años antes había promovido una asociación para mejorar la carretera de Oroel, a la que me apunté hasta descubrir que no pretendía su recuperación como carretera principal, sino solo para llegar más cómodo a su lugar vacacional: arregladita y para pocos coches. “Solo mejorarla, para motos” y con un límite de 60 kmts/hora, dice ahora el consejero Soro.

En una somera enumeración deberemos hablar de las “macroinstalaciones” cuyos proyectos dudo mucho que afecten a la mayor parte del territorio pirenaico. De las movidas provocadas sirve de ejemplo la reciente concentración de unas 350 personas de la Jacetania y el Alto Gállego y la declaración en la que se cita “la avalancha de proyectos de macroparques fotovoltaicos” que afectan a de estas comarcas. No sé a lo que llaman “macroparques”, ¿es que tienen información al respecto?

En positivo, aparte de las iniciativas domésticas o intervenciones menores (*), estarían las “comunidades energéticas locales”, entidades jurídicas de participación voluntaria que ofrecen beneficios energéticos de los que se derivan los medioambientales, económicos o sociales a sus miembros o al lugar en que se desarrollen y podrían reducir un 50 o 60% el coste de la energía. El presidente Lambán acaba de plantear el tema a la ministra Ribera y creo que algunas comarcas y municipios están capacitados para facilitar esas gestiones. Aragón es un territorio privilegiado para la producción eólica y fotovoltaica, cuyos proyectos suponen, además, una importante contribución a la mayor actividad económica de la economía rural por el empleo, el alquiler de los terrenos y las licencias de obras e impuestos de los ayuntamientos

El Gobierno ha puesto en marcha una estrategia para reducir un 90% las emisiones de efecto invernadero y la producción eléctrica con fuentes limpias aumentó en España un 13% en 2020. Sin embargo, aparecen voces críticas por el impacto social, medioambiental o visual que pueden causar. En los medios salen a información pública, casi diariamente, los proyectos demandados y se puede alegar contra ellos y los ayuntamientos pueden ampliar su área urbana para asegurar su crecimiento.

Respetemos el medio ambiente pero no detengamos el impulso que estas energías han conseguido buscando el respaldo de la gente del territorio para evitar que crezca “el síndrome de los antirrenovables” o que se divinicen todos los páramos. Si viaja por la autopista entre Zaragoza v Barcelona, verá, antes de acercarse a Fraga, enormes extensiones de suelos inhóspitos, áridos y abandonados

( * ) Entre los kilómetros 226 y 227 de la autovía, poco antes de llegar a Zuera si se viaja hacia Zaragoza, cerca de la cuneta y de un silo, hay un terreno con placas solares que en nada ofende a la vista ni estropea el paisaje. Paralelos a la antigua carretera entre Jaca y Sabiñánigo hay docenas de franjas similares en suelos estériles.  

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