Opinión

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Vuelta a casa

Por
  • Julia Navarro
OPINIÓNACTUALIZADA 30/10/2021 A LAS 00:05
Imagen de un supermercado
Imagen de un supermercado
Efe

PARECE que hay una creciente preocupación por el desabastecimiento de ciertos artículos que se fabriquen allende nuestras fronteras. Microchips, productos electrónicos, juguetes, muebles, ropa, etc.

Y ya hay economistas que plantean abiertamente la necesidad de que los países vuelvan a fabricar buena parte de los productos que necesitan.

En las últimas décadas muchas empresas deslocalizaron su producción porque resultaba más barato producir fuera, ya fuera un coche, un jean o una muñeca.

Así muchos trabajadores se quedaron sin empleo porque nos decían que fabricar aquí suponía asumir mas costes laborales.

Llego la pandemia del Covid y de repente fuimos conscientes de lo que suponía no disponer de mascarillas sencillamente porque en España y en el resto de Europa nadie las producía. Había que ir a China y allí se las vendían a quien pagara más por ellas. Y lo mismo sucedió con otros artículos necesarios.

Así que de repente aprendimos que la globalización tiene tambén efectos negativos, no solo en algunos sectores provoca desempleo sino porque en situaciones de crisis los países no tienen capacidad de abastecerse de lo que necesitan.

Y si, seguramente ha llegado el momento de que nuestras empresas que han deslocalizado sus productos vuelvan a casa, fabriquen aquí. Sin duda eso exigirá una negociación entre empresarios, trabajadores y sindicatos, y todas las partes tendrán que ceder en algo. Pero lo que es evidente es que no deberíamos depender tanto de otros países sobre todo cuando se trata de bienes esenciales.

Para eso hace falta, ya digo, un dialogo sin líneas rojas entre trabajadores y empresarios pero también una decisión del gobierno, de los gobiernos europeos, de la mismísima Unión Europea. Porque son nuestros gobiernos los que tienen que dar los primeros pasos para facilitar que nuestra industria, ahora casi desmantelada, vuelva a casa y que por tanto nuestra dependencia del exterior no lo sea tanto como para poner en jaque al país entero como sucedió con las mascarillas durante los meses álgidos del Covid.

No estaría de más que el Gobierno dijera algo al respecto pero también que los empresarios vuelvan a producir sus artículos aquí, en casa.

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