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Cultura en el territorio

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 28/04/2022 A LAS 21:03
Amaral, en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes en la segunda edición del Festival SoNna.
Amaral, en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes en la segunda edición del Festival SoNna.
Sergio Sánchez

El Festival SoNna desplegó este miércoles su cartel con 29 propuestas de música, circo, teatro y artes plásticas que llegarán a 28 enclaves singulares de la provincia, del 8 de julio al 10 septiembre. Antonio Orozco y Miguel Ríos pondrán el broche final a la tercera edición del Festival ‘Sonidos en la Naturaleza’ y comparten cartel con nombres muy dispares. Pero la verdadera identidad de este festival no radica en los nombres de los artistas sino en su esencia: llevar la cultura a todos los rincones de la provincia.

El SoNna toma como escenarios la propia naturaleza con lugares espectaculares. Este recurso ya sabemos que funciona, porque el escenario flotante de Pirineos Sur sobre el pantano de Lanuza ha sido siempre un marco incomparable. Entre las montañas y el reflejo del agua, el concierto cobra una mayor dimensión. Y en el SoNna sucede algo parecido cuando es el entorno el que ayuda a engrandecer la experiencia del espectador.

Pero al margen de las sensaciones que estos lugares puedan causar, el SoNna lleva la cultura a pueblos donde no tienen otros festivales, de forma que funciona como un elemento de cohesión del territorio. Al mismo tiempo sirve, aunque no se vea una relación muy directa, de medida contra la despoblación. 

El primer director de la Cátedra sobre Despoblación de la DPZ y profesor universitario, Juan Antonio Sáez, asegura que la cultura es una “herramienta clave”. A su juicio, “las políticas que se propongan han de poner en relación la despoblación con un desarrollo que contemple la realización personal dentro de una comunidad en la que la cultura fomente la creatividad, la cooperación y la acogida”. Y el festival SoNna contribuye a ese desarrollo.

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