Opinión

TRIBUNA ALTOARAGONESA

Brujas de Laspaúles: ¿ejecuciones o asesinatos?

Por
  • José Sanmartín Sopena
OPINIÓNACTUALIZADA 11/07/2022 A LAS 01:53
Las brujas de Laspaúles cuentan con un parque a 3 kilómetros del municipio.
Las brujas de Laspaúles cuentan con un parque a 3 kilómetros del municipio.
D. A.

EN EL siglo XVI hubo muchos procesos por brujería y hechicería, tanto en España, como en Europa. En la zona de Laspaúles se procesaron, por estas causas, unas tres decenas de personas, la mayoría eran mujeres, veinticuatro de ellas, resultaron condenadas y ejecutadas en 1592.

El párroco de Laspaúles Don Domingo Subías, haciendo unas obras en la iglesia, encontró documentos que relataban estos procesos y condenas, incluso con los nombres de las personas afectadas. Ya D. Domingo nos dejó, pero sus obras (como párroco, restaurador de obras de arte, escultor en hierro, etc.) siguen vigentes. Cada dos años se representan, en Laspaúles, estos hechos.

Este tema de las brujas de Laspaúles ha sido fuente de inspiración para muchos.

Se ha escrito mucho (y probablemente se escribirá más) sobre este tema, ya muy conocido. Pero no se ha resuelto, todavía, lo más importante: ¿Fueron asesinadas.? ¿Se ejecutaron mujeres inocentes? ¿Con qué garantías se celebraron los procesos y dictaron las condenas? Naturalmente dirán ahora que con los usos y costumbres de la época. Yo siempre he tenido la duda (y la sigo teniendo), de que aquello pudo ser, presuntamente, un asesinato múltiple de mujeres inocentes.

Algunos, al escribir sobre este asunto, han creído ver a las condenadas montadas en carros, al ser llevadas hacia la ermita de San Roque (Laspaúles), que era el lugar de ejecución. Aquello no pudo ser exactamente así, ya que, entonces, no había pista hacia Billargüé, solamente había senda para personas y caballerías (no para carros y vehículos).

En el siglo XVI, la gente vivía asustada. La Inquisición llegaba hasta cualquier rincón de Aragón.

En aquellos tiempos de miedo, hambre y miseria, se carecía de casi todo en los pueblos pequeños de la Ribagorza.

Las autoridades eran el alcalde, el maestro y el cura. Se le temía mucho a la Guardia Civil, porque había “somatén”, con todo lo que ello significaba. Aunque pocos lo recuerden, y a otros no les interese recordarlo, en Benasque hubo, en el cuartel de la Guardia Civil, algún guardia especializado en aplicar el somatén. Algunos benasqueses lo probaron.

Cuando había problemas: enfermedades, accidentes, partos, etc., se llamaba a las personas que se consideraban capacitadas para prestar ayuda. Había curanderas, yerbateras, parteras, etc.

Las yerbateras conocían las hierbas medicinales que podían curar dolencias: aplicaban ungüentos, y cataplasmas o aconsejaban tisanas, cocimientos, jarabes o licores de hierbas.

Las curanderas volvían a poner en su sitio los huesos dislocados, entablillaban huesos rotos, y para curaciones diversas, recetaban composiciones de distintas clases.

Las parteras ayudaban a las mujeres en los partos. En Benasque, en los años 1940/1960 alcanzó un gran renombre, como partera, la señora Clarita (ayudó a nacer a varios cientos de benasqueses). Más tarde ya llegó aquí D. José Marión Osanz (Practicante de profesión, muy experto como Matrona que, más tarde, fue también alcalde de Benasque, durante muchos años).

En relación con lo anterior, recuerdo a mi abuela paterna que, siempre que venía a visitarnos (desde Laspaúles), se traía a Benasque sus hierbas medicinales y con ellas curaba a sus nietos. También de mi abuelo paterno se decía que era adivino, porque trabajaba en Francia y, sin avisarle nadie, se presentaba en su casa de Laspaúles, todos los años, precisamente el día que mataban el cerdo (para sumarse a la fiesta).

En esa zona de la Ribagorza (Laspaúles y su entorno), siempre se ha creído mucho en los temas de: brujería, hechicería, diablos, hadas, encantadoras, curanderas, yerbateras, adivinos, etc. etc.

En los pueblos, había vecinos que no se hablaban o que incluso se odiaban. Habían reñido por derechos de riego, de pastos, de pasos o por otras cuestiones personales.

Si había odio contra una persona, el momento de la venganza estaba servido: se denunciaba por brujería o hechicería (fuese o no fuese verdad). El proceso se iniciaba con rapidez y la condena, en la mayoría de los casos, era a muerte: la hoguera o la horca.

Era una forma gratuita y rápida, de deshacerse de los enemigos.

La parafernalia de los procesos y ejecuciones era enorme, para infundir miedo a la gente: que lo recordasen muchos años y lo transmitiesen a varias generaciones. El pueblo, si tiene miedo, es más fácil de manejar y menos peligroso para los que mandan.

De los que se acusaron, en la zona de Laspaúles, pocos pudieron salvarse:

En Suils, Margalida Reals, pudo huir de la cárcel.

En Llagunas, Catalina Taul, quedó en libertad.

En Piedrafita, Esperanza Amat, quedó en libertad.

En Sent Pere (Laspaúles), Pedro Piquera, pudo huir.

En Suils, Chaime Güerri, pudo huir.

En Benasque se procesó, marcó, azotó y desterró a Mariana Cornel (que era de Sesué), pero murió, años más tarde, ahorcada en Apiés.

También en Benasque se procesó, marcó, azotó y desterró a Antonia Masalle (de Eriste), murió años más tarde ahorcada en Huesca.

A estas dos mujeres les acompañó siempre su fama de brujas, se vieron obligadas a mendigar y lo pasaron muy mal, para, en nuevos procesos que les incoaron, llegar al mismo y trágico final.

En Benasque (y muchos otros pueblos de la zona), hubo Estatutos y Desafueros contra posibles actos de brujería o hechicería. Los Concejos eran los que aprobaban estas ordenanzas locales.

Tantos procesos por brujería y hechicería acabaron por incomodar al Conde de Ribagorza, que en el año 1548 ordenó la paralización de los procesos, abiertos en Benasque, contra Joana Cornel y María Mur (esta, de El Rún). La orden partió de D. Alonso Gurrea y Aragón (que era el Conde) y de su hijo y heredero D. Martín Gurrea y Aragón.

La sanción por incumplir la orden era de 1000 ducados (del patrimonio del infractor).

Esta prohibición, de iniciar procesos de brujería y hechicería en Aragón, estuvo vigente desde 1548 hasta 1592.

A pesar de lo anterior, en Laspaúles, se ajusticiaron las 24 mujeres ya citadas.

En 1644 (ya en pleno siglo XVII) se ajustició en Benasque a dos mujeres acusadas de brujas: Isabel Reviella (que era sastresa en Sahún) y Margarita Sanz.

Las acusaron de reunirse (con otras brujas) en las cercanías del puerto de Sahún y realizar un aquelarre. Después del mismo, la reunión siguió para terminar haciendo sortilegios varios, que desencadenaron una descomunal tormenta de piedra, sobre la zona, que hizo que se perdiesen todas las cosechas.

Han pasado muchos años, desde aquellos hechos pero, ¿se podría hacer algo para conocer la verdad?. ¿Eran o no eran, en realidad, brujas o hechiceras? ¿Y si eran inocentes?. l

José Sanmartín Sopena es Profesor de IES (jubilado) de Benasque

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