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  • Diario del AltoAragón
OPINIÓNACTUALIZADA 15/07/2022 A LAS 00:05
Empresarios que participaron este jueves en la jornada Aragón Circular
Empresarios que participaron este jueves en la jornada Aragón Circular
Pablo Segura

¿Y si se hallara una bacteria en el estiércol del ganado capaz de descomponer el plástico? Sería la combinación perfecta para resolver problemas ambientales. Pues esa fórmula podría descubrirse en Huesca. Es uno de los proyectos de innovación que está desarrollando Tatoma, de Monzón, una empresa familiar del sector del metal fundada en 1971 con varias líneas de negocio diferenciadas y con una clara apuesta por la economía circular. Un total de 95 empresas, 16 de ellas de la provincia de Huesca, se han adherido a la Estrategia Aragón Circular, una apuesta del Gobierno de Aragón por aplicar estos principios de forma transversal a todos los sectores y por que se convierta en estratégico como la automoción o la nieve. Que Aragón trabaje, se distinga y se posicione en este ámbito puede mejorar la competitividad de las empresas, aunque hay muchas altoaragonesas que van incluso por delante de la demanda del consumidor, que sirven de elemento tractor.

Los posos del café que generan las máquinas de Eboca, que ahora van a las papeleras, podrían convertirse en unos pellets, con mayor poder calorífico que la madera, o en fertilizantes; los recortes metálicos de Carpintería de Aluminio Villanueva, en Villanueva de Sijena, entre otros usos, también de convirtieron en ‘Esperancitas’, joyas solidarias de plata y aluminio; y el estudio de arquitectura e interiorismo Espacio Diseño, de Fraga, recicla para crear espacios urbanos o apuesta por sistemas de construcción y materiales eficientes energéticamente y libres de tóxicos. Son cuatro ejemplos de empresas, algunas de ellas que han ido por delante por sus propios principios, porque muchos de los compromisos de Aragón Circular ya los cumplían. Hay que seguir su ejemplo.

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