Opinión

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¿Enseñanza pública o privada?

Por
  • José Sanmartín Sopena
OPINIÓNACTUALIZADA 23/07/2022 A LAS 00:05
Alumnos de un instituto de Huesca de camino al centro.
Alumnos de un instituto de Huesca de camino al centro.
Pablo Segura

En España hay enseñanza pública (se imparte en centros públicos) y enseñanza privada (impartida en centros privados). Me voy a referir únicamente a las enseñanzas primaria, secundaria, bachilleratos y ciclos formativos de FP (de grado medio y superior).

Los centros públicos los controla la Administración Pública. Para adquirir la condición de funcionario docente (funcionario de carrera), en centros públicos, se requiere poseer la titulación de la especialidad correspondiente (según clases a impartir) y superar una oposición, que se ha de realizar en condiciones de igualdad y valorando los méritos y la capacidad del aspirante.

También se puede impartir clases en centros públicos, como profesor interino (sin haber aprobado las oposiciones). En ambos casos se ha de poseer el Master en Educación, equivalente al antiguo CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica).

Estas oposiciones a funcionarios docentes, antes eran centralizadas, se realizaban en Madrid (no había Comunidades Autónomas, no podían tener transferencias en esa materia). Los miembros del tribunal eran cinco profesores, en activo, de la especialidad, los nombraba la Admón. y no se conocían entre ellos (uno de Madrid, otro de Barcelona, otro de Burgos, otro de Sevilla, otro de Oviedo etc). Era prácticamente imposible que conociesen a los opositores, que les llegaban de toda España. Eran unas oposiciones que podríamos llamar puras.

Ahora las oposiciones se realizan en cada comunidad autónoma (descentralizadas). Los profesores que forman el tribunal se conocen entre ellos (incluso pueden ser de la misma promoción) y casi siempre conocen personalmente a la mayoría de los opositores (porque han podido ser compañeros suyos en los IES y durante años). No es extraño conocer a un aspirante que lleva varios años intentando aprobar las oposiciones (hay interinos que llegan a jubilarse como tales). Aunque nadie dude de la imparcialidad del tribunal y de su deseo de hacer bien las cosas, puede haber juicios o prejuicios previamente formados, sobre si un aspirante merece o no merece conseguir plaza. Las oposiciones no son ya tan puras. En los centros privados la persona propietaria del centro (titular) puede ser cualquier persona física o jurídica (no se le exige titulación ninguna para ello). Naturalmente el centro deberá tener un director (que si habrá de cumplir los requisitos necesarios, como los demás profesores).

Hay centros privados homologados por la Admón. que están autorizados para impartir enseñanzas y, si son totalmente privados, pueden cobrar una cuota mensual a sus alumnos, por enseñanza. Son centros que no reciben ayuda alguna de la Admón., por ningún concepto. Es enseñanza libre. Si han de cumplir, los requisitos generales sobre titulaciones, programas, temarios, etc.

Los centros privados homologados pueden establecer un concierto con la Admón. y se convierten en centros homologados y concertados. Estos centros están controlados por la Admón., que abona las nóminas a los profesores y paga sus seguros sociales. Verifica que sus titulaciones sean idóneas para las disciplinas que imparten y puede inspeccionar esos centros cuando lo crea conveniente, al objeto de comprobar su correcto funcionamiento. La Admón. abona al centro concertado una cantidad en concepto de gastos de sostenimiento. No se puede cobrar a los alumnos cuotas por enseñanza (ha de ser gratuita, como la de los centros públicos).

Hay que dejar muy claro que los titulares de los centros privados concertados, normalmente, nada reciben por el edificio, instalaciones, mobiliario y material. La legislación si que permite, que un centro concertado pida subvenciones para edificio, instalaciones, mobiliario y material pero, en raras ocasiones las conceden (salvo que el titular sea capaz de tener influencias especiales). Yo conozco, personalmente, algún titular de estos centros, que ha solicitado esa subvención 25 años seguidos y nunca ha conseguido un euro (alegaban siempre falta de presupuesto, para ello). Construir un centro de enseñanza nuevo y dotarlo de instalaciones, mobiliario y material cuesta unos seis millones de euros, para 1.000 alumnos de capacidad. Todo ese dinero se lo ahorra la Admón. con los centros concertados. Si en España hay 2,5 millones de alumnos en la enseñanza privada (concertada y no concertada), lo cual equivale a 2.500 colegios de 1.000 plazas cada uno. ¿Cuanto ahorra la Admón., en total, con la enseñanza privada?. Es una cantidad ingente de dinero. Por lo menos se debería reconocer esa verdad (que es indiscutible). Como estamos en la época de los demagogos, no es extraño oír que algunos políticos desprecien, en público, la enseñanza privada. En ocasiones son los mismos que llevan a sus hijos a un colegio privado y no a uno público.

Algunos tienen la idea de que los centros concertados hacen negocio con esas enseñanzas. Están totalmente equivocados. Una Academia bien organizada, que tenga profesores capacitados (vocacionales de la enseñanza) y sea capaz de preparar sus propios temarios de oposiciones, no necesita, para nada, las enseñanzas concertadas. Hubo, en Zaragoza, en la década de los 80/90 alguna academia concertada que renunció a impartir clases de FP, porque no le era rentable hacerlo (los alumnos de FP estorbaban, al ocupar todo el día las aulas). Los gastos de sostenimiento del centro eran tan exiguos, que no valía la pena seguir siendo centro concertado.

La polémica enseñanza pública-enseñanza privada, debería terminar, de una vez. Los dos sistemas de enseñanza son imprescindibles en España y deben seguir existiendo. Los padres (que deben ser libres en la elección de centro) decidirán lo que más convenga a sus intereses. Las Academias realizan una importante labor social: orientan a los alumnos (muchos de ellos trabajadores, que quieren progresar), para que elijan una oposición que les sea asequible, les ayudan a rellenar su instancia, les ofrecen los temarios (sin prefieren prepararse en su casa, por su cuenta), les permiten consultar dudas en forma gratuita y les ofrecen horarios diversos si desean asistir a las clases preparatorias. En algunas de esas academias se organizan incluso grupos de preparación intensivos los sábados por la mañana (para quienes trabajan y no pueden acudir entre semana).

Si no se ha trabajado en una academia, no puede hacerse uno idea del número de alumnos que se pueden llegar a atender: grupos de mañanas, tardes, noches e incluso intensivos los sábados. Con solamente tres aulas se puede atender hasta 600 alumnos o incluso más. En todo caso, si se quiere ganar algo de dinero en una academia, ha de ser a base de muchas horas y de mucho sacrificio. ¿Vale la pena ese trabajo o es mejor hacerse funcionario? Eso también se lo preguntan los profesores de las academias que, en muchos casos, preparan oposiciones para llegar a ser funcionarios docentes de la Admón. Seguro que, en las academias, habrán adquirido una gran experiencia, que les vendrá muy bien a lo largo de su vida profesional. l

José Sanmartín Sopona es profesor de IES jubilado (Benasque)

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