Opinión

TRIBUNA ALTOARAGONESA

El escándalo de Monrepós

Por
  • Carlos García Martínez, Expresidente de la Diputación Provincial de Huesca 1983-1987
OPINIÓNACTUALIZADA 16/08/2022 A LAS 00:05
Como consecuencia de la nieve se ha producido un embolsamiento de camiones.
Como consecuencia de la nieve se ha producido un embolsamiento de camiones.
Pablo Segura

El puerto más alto y el camino más largo entre Huesca y el Cantábrico. Tres cuartos de siglo con inversiones repetidas en nuevos trazados sobre las mismas laderas, con más de 100 millones pendientes aún al norte de Lanave y lo que cueste el descomunal rodeo de Sabiñánigo por el norte -obviando los problemas del lindano- en lugar de acompañar al recorrido por el ferrocarril hacia Jaca.

Los sucesivos desprendimientos, el primero ocurrido y olvidado al construir el tercer trazado, y el último, por ahora, el espectacular hundimiento de la autovía y de la vía de servicio que cerró el puerto y costó nada menos que 14 millones de euros sustituir. La circulación se desvió por Santa Bárbara, carretera que el día anterior había sufrido un desprendimiento cerca de Murillo, aconsejando para ir al norte desde Zaragoza hacerlo por Navarra y para desplazarse a Francia, por Barbastro, Bielsa o el túnel de Viella, reconociendo que la capacidad de la de Ayerbe es limitada.

El punto crítico de esta vía es el puente sobre el Pantano de la Peña y su acceso sur, por dónde transitaban 1.000 vehículos al día, mientras por Monrepós lo hacían 6.425, el doble fines de semana y puentes. El consejero Soro declaró entonces que “no se pueden descartar episodios similares antes de que Monrepós vuelva a abrirse”, lo que demuestra que la mejora de Santa Bárbara no podía esperar. Posteriormente su Gobierno invirtió 920.000 euros en estabilizar taludes y anunció la consolidación del puente sin aumentar su anchura.

Un análisis en Heraldo daba su opinión sobre el asunto. “Embudo en el Pirineo”, era el título, y añadía: ”Aragón arrastra un déficit de inversión en la modernización de las carreteras heredadas, como el puerto de Santa Bárbara, que ayer debió ser cerrado por un desprendimiento. Las malas condiciones de los accesos, mantienen muy mal comunicado al menos a la mitad del Pirineo”.

De los demás incidentes mayores destacamos los siguientes: el de abril de 2007, que produjo un desprendimiento de rocas; el de enero de 2008, cuando voladuras de la obra provocaron una caída de rocas; el del puente de Reyes de 2011, con un desprendimiento de toneladas de rocas que cortó el puerto casi ocho horas; y el de octubre de 2012 cuando unas rocas bloquearon un carril a la altura de Nueno; en marzo de 2016 hubo un deslizamiento de la ladera a la altura de Nueno que Fomento tardó diez meses en reabrir al tráfico. Antes, en noviembre de 2014 y el mismo mes de 2015, vehículos con ocupantes chocaron contra piedras de grandes dimensiones.

Numerosos incidentes menores y retenciones de camiones por exceso de tráfico han acompañado a los anteriores y sugerido el desvío por la carretera de Ayerbe. Entre ellos destaca el incendio de un camión tras arder los neumáticos por las frenadas, precedente posible de lo que puede suceder en el largo y peligroso tobogán actual en dirección a Jaca, especialmente en tiempo de lluvias o nevadas

“Es un terreno propenso a deslizamientos, escribía entonces el geólogo José Antonio Cuchí: “El desprendimiento de 2016 consistió en una caída de bloques, pero ahora – abril de 2018- la calzada ha ido ladera abajo. Es algo típico de Monrepós, propenso a deslizamientos que da problemas en episodios de lluvia. Hay que analizar el trazado porque se ha caído un tramo pero tienen que mirar todo. En cuanto al paso alternativo por Ayerbe, habría que hacer un trabajo preventivo, porque entre Concilio y Murillo hay caídas y entre la última localidad y La Peña mayores desprendimientos”.

En el próximo escrito me referiré a “las comunicaciones condenadas” al decidir que la autovía pasase por lo más alto de Monrepós y a demostrar la viabilidad a corto y medio plazo de modernizar las carreteras que pasan por los modestos puertos de Oroel y Santa Bárbara.

Es propósito de mis escritos concienciar a los afectados y pedir a los grupos políticos que solventen el problema y lo incluyan en sus programas electorales.

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