Opinión

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El pastor Pedro Sánchez y el lobo

Por
  • Carmen Tomás
OPINIÓNACTUALIZADA 05/09/2022 A LAS 00:30
Pedro Sánchez durante su entrevista en la SER.
Pedro Sánchez durante una entrevista reciente en la SER.
E. PRESS

ESPAÑA no iba a sufrir apenas casos de Covid, la inflación no iba a llegar a dos dígitos, los cortes de gas de Putin no nos iban a afectar, la reforma del mercado laboral iba a acabar con la temporalidad, no se podía bajar el IVA ni de las mascarillas ni de la luz ni del gas... Son algunas de las rotundas aseveraciones que el gobierno nos ha venido contando estos últimos años y días. 

Pero, la realidad se impone y hemos sufrido el Covid como nadie, tenemos la inflación más alta de las grandes economías de Europa, el mercado laboral se ha plagado de empleos fraccionados y tiempo parcial, se bajó tarde el IVA de las mascarillas y sí se podía reducir el de la luz y el gas sin que se resintieran la sanidad y la educación

Hacienda ha recaudado a nuestra costa miles de millones de euros y hasta el momento ha fracasado en el reparto de las ayudas y los fondos europeos. 

El resultado es catastrófico. Los españoles están sufriendo en sus carnes un gobierno pésimo gestionando, lo que se está traduciendo en frenazo del consumo, paro, cierre de empresas, parones en plantas industriales y mucho, demasiado, sacrificio.

 Para salvar la cara, el presidente ha decidido pisar a la calle y poner en marcha la campaña “piel con piel” en un intento de que nos olvidemos de que sus políticas han fracasado. ¡Veremos, además, cuántas manos de los que están sufriendo toca de aquí a diciembre! La verdad verdadera es que de la propaganda de Sánchez no se come, ni se paga la hipoteca ni la luz (agosto ha cerrado como el mes más caro) ni el material escolar. Ojalá el baño de realidad fuera de verdad y sirviera para que tomara el camino de devolver a la sociedad los “beneficios caídos del cielo” que están atesorando gracias a los altísimos precios que están soportando los españoles. 

Sería una buena noticia que el Gobierno acometiera un drástico recorte del gasto público innecesario y redujera un gobierno desmadrado y obsceno que alimenta a su vez la subida terrible de la inflación. 

Estos últimos días y con la boca pequeña nos dicen que el invierno va a ser duro y frío, pero que con sus medidas y nuestras capacidades no vamos a sufrir, entre otras cosas, restricciones. Nadie se lo cree. Sánchez se convirtió hace tiempo en el protagonista de la fábula El pastor y el lobo. Hay muchas pruebas de ello. Y ante lo que ya está pasando y lo que pueda venir, las empresas cierran plantas, los ganaderos lloran a sus vacas y los ciudadanos se proveen de leña y chimeneas. 

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