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¿Vuelve el bipartidismo?

Por
  • Fermín Bocos
OPINIÓNACTUALIZADA 19/10/2022 A LAS 00:05
El encuentro entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha prolongado tres horas.
Encuentro entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
EFE

A FALTA del dato irrefutable del recuento de los votos en el día de las elecciones legislativas, las encuestas amenizan el panorama político nacional. En todas las que se van conociendo hay tres constantes: el anuncio de la desaparición de Ciudadanos, una pérdida sensible de apoyo electoral en el caso de Unidas Podemos y, tras las elecciones andaluzas, un cierto retroceso en las expectativas de Vox.

Excluyendo el caso de los partidos nacionalistas, que tanto en Cataluña como en el País Vasco obedecen a otras dinámicas, en el resto de España tal parece como si estuviéramos regresando al bipartidismo con el PSOE y el PP como actores principales sobre el escenario.

Es un fenómeno llamativo porque no hace tanto tiempo que la telurica irrupción de nuevas fuerzas políticas venía a quebrar la superficie de las aguas del bipartidismo. Primero fue Ciudadanos que arrinconó en Cataluña al PP para después dar el salto a la palestra nacional llegando a conseguir en su momento estelar 57 escaños en el Congreso de los Diputados. En paralelo asistimos a la llegada del huracán Podemos que, según palabras de Pablo Iglesias, su líder de entonces, venía para “asaltar los cielos” y para “que el miedo cambiara de bando”. El caso es que la formación que señalaba a socialistas y populares como miembros de la “casta” que se repartían el cotarro del poder llegó a conseguir hasta un total de 71 diputados.

Después empezaron las rebajas y en los últimos comicios legislativos se quedó 35. La mitad, pero suficientes como trampolín para acabar formando parte del Gobierno presidido por el mismo Pedro Sánchez que era a la vez secretario general de uno de los dos partidos de la “casta”.

La profecía del final del bipartidismo había empezado a fallar un poco antes, cuando en Ciudadanos Albert Rivera, un líder primero carismático y después errático, contrajo mal de altura y, convencido de que podía rebasar al PP convirtiéndose en el amo del centro y la derecha dejó que Pedro Sánchez pactara con Pablo Iglesias. Todo esto ha sucedido en menos de seis años. Tiempo suficiente para que Rivera desapareciera de escena y su sucesora Inés Arrimadas asistiera impotente al imparable movimiento hacia el abismo.

En el caso de Podemos, Pablo Iglesias, que llegó a ser vicepresidente a las órdenes de Sánchez, acabaría dimitiendo y abandonando la política oficial tras pinchar como candidato en las elecciones autonómicas de Madrid. Esta historia no ha terminado, pero los profetas del final de bipartidismo están fuera del escenario principal mientras que PP y PSOE, cada uno en su estado actual, gozan de salud. De ahí la pregunta de si no estaremos volviendo al bipartidismo.

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