Opinión

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¿Remonta Sánchez?

Por
  • Antonio Casado
OPINIÓNACTUALIZADA 25/10/2022 A LAS 00:28
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate en el Senado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el último debate en el Senado.
E. PRESS

Las últimas encuestas apuntan a una ligera recuperación del PSOE en paralelo a un cierto frenazo del llamado efecto Feijóo. A lo mejor Tezanos no iba tan desencaminado. Si no por la diferencia de 4 puntos que el CIS atribuía al PSOE (por delante del PP), al menos en la tendencia. Es lógico, si atendemos a una serie de circunstancias recientes. Una de ellas es la tendencia a comparar con lo que está ocurriendo en el Reino Unido e Italia, que aparecen hoy por hoy como dos países a la deriva. 

Sus cuadernas institucionales protegen frente a lo irremediable, pero la política española gana por goleada si se mira tanto en el espejo británico como en el italiano, donde por razones distintas se ha llegado a forjar un cuadro marcado por el desbarajuste. Coincide esta mera reseña de lo que ocurre en nuestro entorno con la evidente mejora de la imagen internacional de Pedro Sánchez por cuenta de los planes europeos para combatir los efectos de la crisis económica en las capas sociales más vulnerables de los países de la UE, según recetas anticipadas por el Gobierno español. 

Coincide también con el hecho de que, al renunciar a presentar enmiendas a la totalidad por parte de los socios políticos de Sánchez, se haya despejado el camino hacia la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado en las fechas marcadas por la Constitución. 

Gestionar el interés general en el incierto 2023, con unas cuentas públicas aprobadas en tiempo y forma por el Parlamento es una decisiva aportación a la estabilidad política y económica del país, a pesar de las grietas que se aprecian, no solo en la coalición PSOE-Unidas Podemos, sino también respecto a los costaleros parlamentarios de la misma: nacionalistas catalanes y vascos, amén de los enfrentamientos de esas fuerzas entre sí (Bildu-PNV, por un lado, y ERC-Junts por otro). Estabilidad, divino tesoro. Justamente lo que no se le cae de la boca al presidente del Gobierno, 

Pedro Sánchez, como su modo de contribuir a enfrentar los tiempos recios que vivimos. Y, por supuesto, sin dejar de mirar a su principal adversario, Núñez Feijóo, que pertenece a la misma familia ideológica que los responsables de esos doce años horribles de los “tories”, mientras se recuerda que Liz Truss cayó por defender lo que defiende el líder del PP: bajada de impuestos, el mantra contra el que se dispara a diario desde Moncloa. 

Tampoco le ha venido mal a Sánchez que la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, asimismo perteneciente al mismo bloque político que el PP en el Parlamento Europeo, haya respaldado la famosa “excepción ibérica” (licencia a España y Portugal para intervenir en el mercado y abaratar la factura de la luz en familias y empresas) que Feijóo llegó a calificar de “timo ibérico”.

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