Opinión

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La legislatura se hace larga

Por
  • Fermín Bocos
OPINIÓNACTUALIZADA 03/11/2022 A LAS 00:05
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate en el Senado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate en el Senado.
E. PRESS

La legislatura se hace larga y en algunas de las acciones que impulsa el Gobierno se aprecia intranquilidad. Es evidente que ante el barrunto de un posible vuelco electoral quieren cerrar a toda costa el proceso de renovación del CGPJ con la vista puesta en la posterior elección de los dos magistrados de tendencia progresista que pueden situar en el Tribunal Constitucional. También delató intranquilidad la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, cuando en pleno debate del proyecto de Presupuestos soltó la liebre de la modificación del Código Penal para rebajar las penas del delito de sedición. Tenía amarrado el apoyo de ERC, el PNV y Bildu, pero Pedro Sánchez, que tiene tras la oreja los datos de los sondeos que colocan por delante al PP, aunque estaba de viaje en Suráfrica, quería asegurar que los socios de la moción de censura e investidura llegado el caso- sí la aritmética parlamentaria lo permite- repetirían la jugada apoyando su continuidad al frente del Gobierno.

De esa intranquilidad bebe también la campaña de derribo que arrecia contra Alberto Núñez Feijóo. Se diría que en La Moncloa no acaban de creerse los datos de algunas de las últimas encuestas que apuntan una ralentización en el grado de apoyo al PP -que aún así sigue aventajando al PSOE- y, por si acaso, siguen con el fuego graneado.

Como todo exceso conduce a la irrelevancia, la última tontuna argumental la protagonizó la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, al asegurar que con el líder de la oposición “no se puede ni jugar al parchís”. Ese es el nivel dialéctico del momento.

Decía Baltasar Gracián que se vive más de oídas que de lo que vemos y añadía que no pocas veces vivimos de la fe ajena. Y en estos días es mucho lo que se escucha en los medios afines al Gobierno hablando de la supuesta merma del llamado “efecto Feijóo”.

Dicho ruido ambiental podría interpretarse como una consecuencia más de la tensa espera en la que está instalado el conglomerado político “sanchista” a la vista de que el tiempo fluye y cada vez están más cerca las elecciones de mayo. Comicios autonómicos y municipales que en La Moncloa ven con el temblor de vísperas propio de quien recuerda lo que pasó en Andalucía. De ahí que, junto a la incertidumbre propia del momento, esté ganando posiciones la intranquilidad porque, aunque parece que va durar lo propio de una legislatura, la verdad es que esta vez se está haciendo larga.

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