Opinión

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Izquierdas desunidas

Por
  • Fermín Bocos
OPINIÓNACTUALIZADA 06/11/2022 A LAS 08:59
Yolanda Díaz en un Desayuno Informativo este miércoles
Yolanda Díaz.
Efe

Unidas Podemos celebra estos días la llamada universidad de otoño. Es un foro que reúne a los dirigentes con la militancia y en el que establecen líneas estratégicas y abren un proceso que culminará con la elección de candidatos a las elecciones autonómicas y municipales que se celebraran el próximo mes de mayo. En ediciones anteriores la presentación formal de este acto daba pie a una foto de familia en la que las caras más conocidas de Podemos aparecían junto a dirigentes de otras formaciones de izquierdas, singularmente de IU, los comunes o Equo.

Pero las cosas han cambiado. Este año no veremos ni a Ione Belarra ni a Irene Montero posando junto a Yolanda Díaz, Alberto Garzón y Juan López de Uralde. Esta situación tuvo ya un precedente en la ausencia de las ministras de Podemos y de la vicepresidenta Yolanda Díaz de la fiesta anual del Partido Comunista. El registro de ausencias contiene un mensaje de distanciamiento político. No es el primero. A la fiesta de primavera organizada en Valencia por Podemos tampoco asistió la vicepresidenta Yolanda Díaz, a vueltas con “Sumar” un proyecto de movimiento político que no acaba de saltar del telar a la calle.

¿Cómo se explica que el bloque de fuerzas políticas situadas a la izquierda del PSOE que pactó la entrada en el Gobierno que preside Pedro Sánchez vaya camino de ser un recuerdo? Pues, hay dos formas de explicarlo. Por una parte está la cercanía de las elecciones y que cada marca aspire a individualizarse. Y por otra, como razón de fondo, amén de la histórica tendencia al fraccionamiento que acompaña la trayectoria de las organizaciones izquierdistas, en este caso concreto la división se hizo visible en el momento en el que Pablo Iglesias, tras anunciar su salida del Gobierno y renunciar al liderazgo de Podemos, designó a Yolanda Díaz como sucesora en la vicepresidencia que dejaba vacante.

Aquella decisión no debió estar muy meditada porque le faltó tiempo para torpedear a quien sigue siendo vicepresidenta y ministra de Trabajo. En el fiasco sufrido por Podemos en las elecciones andaluzas -pasó de diez y siete diputados a cinco- seguro que tuvo mucho que ver con el hecho de que se presentaron divididos a resultas del impulso cainita que les caracteriza. Y en eso siguen a juzgar por las ausencias del foro que los morados celebran estos días. 

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