Opinión

Opinión

Con el Rey no se juega doña Isabel

Por
  • Fernando Jáuregui
OPINIÓNACTUALIZADA 09/11/2022 A LAS 00:18
Isabel Díaz Ayuso.
Isabel Díaz Ayuso.
Marta Fernández/E. Press

HE ESCUCHADO palabras muy duras de Isabel Díaz-Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, contra Pedro Sánchez. Le acusaba menos que difusamente de tramar un golpe de Estado para derrocar al Rey e instaurar la República, así como de querer meter en la cárcel a la oposición, como en Nicaragua. Eso, después de compararle con Marine Le Pen, lo que no deja de resultar difícilmente comprensible tras equipararle con Daniel Ortega.

Comprendo que se trata de una estrategia de diversión de doña Isabel, que pasa por malos momentos con la sanidad en Madrid y que hace de sus ofensivas dialécticas una de sus principales armas. Pero he de recordar a la presidenta madrileña, persona estimable y de gran valor político por otra parte, aquella frase de Talleyrand, según el cual “todo lo excesivo es irrelevante”.

Comparto algunas cosas de la gobernación de Díaz Ayuso, que por algo arrasó en las pasadas elecciones autonómicas madrileñas. Pero pienso que en el coso político, en la lamentable lucha de gladiadores en que se ha convertido el país, hay que dejar sentadas algunas cosas que sustenten el principio de un análisis coherente. Y una de ellas es esta: la Monarquía no caerá por culpa de Pedro Sánchez ni de este PSOE. Que, naturalmente, tiene un alma republicana -muchos la tienen también en la derecha-, pero que entiende, y así me lo han dicho muy importantes dirigentes socialistas, la catástrofe que ahora sería tratar de minar la actual forma del Estado. “Eso que se quede para la propaganda de Podemos”, me dijo uno de estos dirigentes, que me recordó que “ni siquiera Yolanda Díaz, que ya ni se sabe si está en el área de influencia de los morados, ha cuestionado públicamente la figura del Rey Felipe VI”. Y añadió, significativamente: “con el Rey no se juega, al jefe del Estado no se le mete en el juego político, doña Isabel”.

Sánchez es un político sin duda cargado de defectos y resulta una amenaza potencial en no pocos aspectos, entre los que destaca la cada vez más tambaleante seguridad jurídica. Pero no es, desde luego, un ‘golpista’, y alguien, desde el PP, debería tratar de quitar pólvora a las declaraciones de doña Isabel: de la mano del actual presidente del Gobierno puede que nos vengan algunos males, quién sabe; pero no vendrán ni la República ni una secesión de Cataluña, que es otro de los temas en los que Sánchez se muestra más cauteloso de lo que suele serlo en otros ámbitos.

Pienso que la política de confrontación constantemente ensayada por Díaz Ayuso y en hay que reconocer que Sánchez tampoco le va a la zaga- en muy poco recomendable en los momentos que vive una nación, España, por tantas cuestiones perpleja. Hay que tratar a España como si fuese, que lo es, un Estado serio, y no como un campo de batalla electoral.

No creo que nuestros representantes, o quienes lo han sido -pienso, sí, en Pablo Iglesias con respecto a Yolanda Díaz- puedan ni deban erigirse en ‘descalificadores oficiales’ de quienes no comparten sus ideas o sus dictados. Están viciando la dialéctica política, siempre necesaria si se ajusta a los márgenes de lo razonable y de lo verdadero. ¿Es esto lo que nos espera de aquí a las elecciones? Tiemblo. 

Etiquetas