Opinión

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El “y tú, más” de la política española

Por
  • Antonio Casado
OPINIÓNACTUALIZADA 15/11/2022 A LAS 00:00
Isabel Díaz Ayuso.
Isabel Díaz Ayuso.
Marta Fernández/E. Press

Dice Íñigo Errejón, con el aplauso garantizado del Gobierno y la izquierda en general, que el Partido Popular utiliza la subida del tono político en el tema de la sedición como una forma de encubrir sus pecados en la caótica gestión de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid presidida por Isabel García Ayuso.

Y tiene razón el líder de Más País. Pero no más ni menos razón que si, por el mismo precio, explicase que la arremetida del Gobierno y la izquierda en general contra la caótica situación de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid es una forma de encubrir, o al menos de compensar, los ataques que está recibiendo la iniciativa legislativa del PSOE y Unidas Podemos por querer llevar al BOE el “borrado” del delito de sedición.

Las dos valoraciones del punto de enfrentamiento que afecta a los dos grandes bandos del sistema son verdaderas. No verlo así supone tomar partido con los ojos vendados y solo en función de los prejuicios políticos de cada uno, cuando lo razonable sería una aproximación neutral a las respectivas posiciones. Al menos en lo negativo de ambas:

Si en el caso de la atención primaria de la sanidad madrileña es un hecho el desbarajuste, por falta de recursos humanos, de lo que los profesionales no tienen ninguna culpa, en el caso de la sedición despenalizable también es un hecho que el paso del Gobierno, evidentemente concertado con el independentismo gobernante en la Generalitat, va contra toda lógica política en el qué y en el cómo de la iniciativa.

La primera y gran anomalía es que la falta de consultas previas al grupo parlamentario socialista, a los órganos de dirección del partido, sin informes técnicos preliminares del Consejo de Estado y del CGPJ, a la contra del principal partido de la oposición, del Tribunal Supremo que condenó en su día por sedición a los responsables del “proces”, convierten el asunto en una apuesta personal de Pedro Sánchez.

Las apuestas se ganan o se pierden. Si esto le sale bien al presidente del Gobierno, tenemos Sánchez para rato. Pero si le sale mal, por implosión en las filas del propio PSOE o porque, animados por la despenalización, los independentistas vuelven a las andadas, pues Sánchez habrá cavado su tumba política.

Lo malo es que los problemas de Estado, como el reto segregacionista en Cataluña o la desatención al ciudadano en los centros sanitarios, se convierten en elementos de enfrentamiento entre los dos grandes partidos de la centralidad constitucional. Ninguno está libre de pecado. Es verdad que Ayuso descuida la Sanidad, como sostienen los partidos de izquierda. Pero también es verdad que la izquierda no ve la viga que tiene en el ojo propio por cuenta del “borrado” de la secesión pactado con los secesionistas. l

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