Opinión

TRIBUNA ALTOARAGONESA

La Historia

Por
  • Fernando Alvira Banzo
OPINIÓNACTUALIZADA 18/01/2023 A LAS 00:05
El cerro de San Jorge visto desde lejos.
El cerro de San Jorge visto desde lejos.
Pablo Segura

EL NOVELISTA austríaco J. Mario Simmel (tampoco lo he leído, no sufra el lector perspicaz si lo hubiere…) afirma que una historia no es solo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer. Algo que las pocas veces que he leído historia (de la no novelada) he tenido presente, incluso cuando desconocía la frase lapidaria del prolífico escritor centro europeo; algo que me ha llevado por ende y por sistema a preferir el relato del padre Mariana sobre la Batalla de Alcoraz al de los escritos de mis doctos compañeros universitarios, escuetos y fundamentados en textos rebuscados en profundas investigaciones por los archivos mejor documentados del orbe, que consiguieron ser publicados en artículos de revistas de reconocido prestigio que incrementan el peso de currículos interminables.

Que san Jorge apareciera en las huertas de la redolada de Huesca repartiendo mandobles a los moros (sin tener en cuenta lo escasamente políticamente correcto que iba a resultar transcurrido ni siquiera un milenio) al mismo tiempo que se encontraba en Antioquía o sus aledaños repartiendo otros tantos estacazos morunos, puede que no sea lo que ocurrió, pero resulta del todo verídico si se considera que lo que se relata hubiera podido acontecer…

La historia la escriben mayormente los hombres, algunas veces incluso las mujeres, pero una de sus características fundamentales, de ellos y de ellas, es que tienen todo el derecho del mundo a equivocarse varias veces al día lo que puede traducirse en pequeñas modificaciones en el relato que suelen perpetuarse cuando quien escribe se limita a reproducir los datos científicos que ha encontrado en los documentos guardados en los archivos mejor documentados del orbe…

Félix Lafuente, pintor y escenógrafo de reconocido prestigio en su tiempo y bastante olvidado poco después, colaborador de los famosos escenógrafos del teatro real de Madrid, Busato y Bonardi, fue profesor del Instituto de Huesca los últimos años del XIX y los primeros del XX. Lo avalan no solo las copias de sus contratos y las listas de liquidaciones de emolumentos de los profesores, sino las actas de la asignatura de dibujo que firmó esos años. Pero el primer texto biográfico del pintor, deseoso su discípulo más querido de resaltar el período zaragozano del artista oscense en el entorno de la Exposición hispano francesa conmemorativa de los Sitios de 1908, lo trasladó de Madrid directamente a Zaragoza, pasando por alto una década en la que el artista pintó algunos de sus mejores paisajes.

No se me ocurriría dudar de la calidad investigadora de ese primer biógrafo del pintor al que he dedicado una parte importante de mi trabajo como universitario, por descontado. El poliédrico Acín cuando escribía el pequeño trocito de historia sobre su maestro en el texto del catálogo de la exposición retrospectiva que había preparado para el Casino Mercantil zaragozano en 1925, intentaba tocar el bolsillo de los capitalinos para ayudar a su amigo enfermo y probablemente por ello trasladó a Lafuente directamente de Madrid a Zaragoza.

Está claro que tan historia es lo que ocurrió como lo que pudo ocurrir. En el caso de Lafuente la llamada del omnipresente Dionisio Lasuén para que aportase sus conocimientos del arte decorativo en la preparación de la muestra internacional, pudo producirse a través del periódico regional diez años antes, pero no fue así. Su carta al oscense apareció cuando ya hervía la ciudad en preparativos para la hispanofrancesa. Quien redactó la primera nota biográfica cometió uno de los errores a los que tenía derecho ese día. O no cometió ningún error y se limitó a redactar la historia de acuerdo a sus intereses. Es frecuente escuchar que la historia la escriben los que ganan. Aunque en este caso está claro que las ganancias iban destinadas a un necesitado cuya vida se apagaba en un balcón frente al viejo palacio oscense de los Villahermosa.

Los que escribieron la historia, pocos, con posterioridad sobre el pintor escenógrafo altoaragonés, volvieron a eliminar diez años de la breve biografía del artista tras consultar los textos guardados en las bibliotecas especializadas pertinentes…l

Fernando Alvira Banzo es Vicepresidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

Etiquetas