Opinión
Por
  • Charo Zarzalejos

El pulpo, animal de compañía

El dirigente de En Comú Podem, Carles Puigdemont, Yolanda Díaz y el eurodiputado Antoni Comín.
El dirigente de En Comú Podem, Carles Puigdemont, Yolanda Díaz y el eurodiputado Antoni Comín.
E.Press

TODO apunta a que el Gobierno en funciones y todos aquellos que le apoyan y justifican todas sus acciones sin ápice de crítica o de duda pretenden de aceptemos el pulpo como animal de compañía. Si con argumentos razonables se ponen pegas al sobrevenido interés por el uso de las lenguas oficiales de las comunidades autónomas, que no del conjunto de España, según la propia Constitución, es que eres un jacobino que además odias las diferencias aunque tus hijos, como es el caso de quien escribe, sepan euskera.

Si consideras con argumentos más políticos que jurídicos que la amnistía, que es lo que se avecina, no es una medida justa y por tanto poco o nada aceptable es que no estás por la convivencia, que lo que te va es el conflicto y si consideras inapropiado que una vicepresidenta del gobierno se vaya a ver a Puigdemont y rechace media hora de conversación con quien la próxima semana va a representar a once millones de españoles, pues da igual. A fin de cuentas, dicen, Feijóo es un perdedor.

A todo esto, que no es poco, resulta que el acto de ayer organizado por el PP forma parte de una especie de complot, no a las medidas del Gobierno, sino al gobierno progresista con el añadido de las palabras de Guerra y de González, resulta que el ejecutivo en funciones es una víctima de la incomprensión, de la cerrazón de la derecha...

Es sorprendente que el Presidente del Gobierno en funciones pudiera pensar que si acude a las elecciones con unas propuestas para luego hacer todo lo contrario no hubiera respuesta alguna. ¿Se pueden creer los socialistas de hoy que hay que aceptar el pulpo como animal de compañía? Parece que sí.

En cuatro días, Núñez Feijóo comprobará lo que ya sabe y es que su investidura va a resultar fallida, se acaba para el PSOE eso de que es el tiempo de Feijóo, argumento que se utiliza no por pulcritud democrática sino porque es el argumento, que creen convincente, para no explicar lo que se está pergeñando y que fue destapado por Oriol Junqueras. No hay pulcritud democrática, hay interés y necesidad de tiempo para ultimar los acuerdos con quienes, según Sánchez, cometieron delito de rebelión y que hoy son merecedores de la máxima atención e incluso del olvido de sus delitos.

Cómo pretenden que aceptemos el pulpo como animal de compañía pretenden, para colmo de las pretensiones, que veamos en sus pactos sobre las lenguas, la amnistía y lo que venga actos de grandeza, de generosidad patriótica. Y no, no hay nada de eso. Lo que hay es la necesidad de siete votos, de manera que no hay que aceptar el pulpo como animal de compañía aún a riesgo de ser introducidos en el saco del fascismo y del odio. Que pacten lo que quieran pero que no pretendan hacernos creer que el blanco es gris porque lo único cierto es que aquí lo único que hay es puro y duro interés político: siete votos.