Opinión
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  • Diario del Altoaragón

Intervención urbanística

Despliegue policial esta mañana en el entorno del edificio desokupado.
Despliegue policial esta mañana en el entorno del edificio desokupado.
D. A.

HUESCA necesita resolver problemas urbanísticos enquistados para cambiar la cara de algunas calles o puntos del corazón de la ciudad, así como para volver a atraer población al centro. Las plazas de San Félix y San Voto urgen una solución desde hace dos décadas. Pero en este tiempo lejos de avanzar para la reurbanización y la construcción de nuevas viviendas como estaba previsto inicialmente en la plaza San Félix, donde la antigua chatarrería Marquina, por ejemplo, los viejos edificios se han ‘okupado’ con los problemas de convivencia que han acarreado.

El fuego que se declaró hace unos días y que, por fortuna, no ha tenido consecuencias personales, sí que ha sido el detonante para que el Ayuntamiento de Huesca tomara la determinación de derribar el edificio, igual que va a actuar de manera subsidiaria en el del Wilson, en la calle San Orencio.

Son decisiones complicadas, porque además afectan a los ‘okupas’, pero valientes. No es fácil para un Ayuntamiento actuar desde el punto de vista legal, porque no son muchas las herramientas que tiene a su disposición, pero las que tiene las debe aplicar cuando es preciso. Y en estos casos lo es por los problemas que pueden entrañar los edificios viejos y los de convivencia que han generado en el entorno. Por ello, son decisiones valientes, pero necesarias para garantizar el bienestar de la ciudadanía.

En los años del boom inmobiliario, la ciudad creció hacia el exterior, con Puerta del Pirineo, Padre Querbes o las áreas del Palacio de Congresos y del sur de los Olivos, pero en el centro quedaron calles con edificios viejos o solares vacíos. Aunque no todo está en mano del Ayuntamiento, hay que tomar decisiones.