Opinión
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  • Diario del AltoAragón

Refugios del Pirineo

La nieve no ha impedido seguir con las obras en el refugio de Góriz
La nieve no ha impedido seguir con las obras en el refugio de Góriz
REFUGIO DE GÓRIZ

UNA DE LAS SEÑAS de identidad del Pirineo aragonés son sus refugios de montaña, que permiten muchas más opciones a quienes quieren alcanzar grandes cimas y disfrutar de la cordillera de forma plena. Estos espacios situados a gran altitud agrandan la gesta y mejoran la experiencia del visitante.

Si hay un refugio señero en esta provincia, es el de Góriz, situado a 2.200 metros de altitud y en pleno Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El camino es uno de los más impactantes del Pirineo, ya que se llega remontando el Cañón de Ordesa. Pero en torno al mismo, se puede practicar senderismo por la llamada Senda Pirenaica GR 11, travesías por el Cañón de Añisclo, Brecha de Rolando, Refugio de Pineta por Marboré... o las míticas ascensiones a Monte Perdido o Marboré, entre otras.

Las obras de este espacio, creado en 1961, comenzaron en 2006 con la construcción de otro edificio y, ahora, el pleno de la Diputación Provincial de Huesca ha incrementado la partida del Plan de Refugios en un 44 %, hasta alcanzar los 360.000 euros, frente a los 250.000 de 2023, para terminar Góriz. Con esta cuantía, se alcanzan los 1.100.000 euros que cuestan las obras de ampliación. Tras un día de caminata, descalzarse las botas en un refugio sabe a hotel de lujo, porque realmente lo es. Contar con alojamiento de calidad y una cena adecuada para reponer fuerzas en pleno Pirineo, es un privilegio del que disfrutan muchos montañeros, ya que Góriz cuenta con 12.000 pernoctaciones al año. Observar la inmensidad de paisajes protegidos bajo un cielo estrellado, desde Góriz o desde otros refugios como el Ángel Orús o Estós, es parte de la magia de nuestra provincia.