Opinión
Por
  • Julia Navarro

El paso atrás de la izquierda

Yolanda Díaz y Estrella Galán, en el acto central de la campaña de Sumar, en Zaragoza. ESPAÑA ELECCIONES EUROPEAS
Yolanda Díaz y Estrella Galán, en el acto central de la campaña de Sumar, en Zaragoza. ESPAÑA ELECCIONES EUROPEAS
Efe

Puede que Yolanda Díaz haya decidido copiar el “manual de resistencia” de Pedro Sánchez, es decir dimitir para no dimitir. Y es que queda raro eso de que dimita como jefa de filas de Sumar pero continúe como vicepresidenta del Gobierno.

Hay algo impostado en esta dimisión. Si la señora Díaz forma parte del gobierno es por ser la líder de Sumar y si deja de ser la líder de este partido entonces tendría que ocupar su puesto otra persona de dicha formación.

Así pues, tengo la impresión de que la dimisión de la señora Díaz es más táctica que real, habida cuenta de que su apego al poder le ha llevado a ir dejando por el camino a todos sus mentores.

En cuanto a la ex ministra Irene Montero, cabeza de lista de Podemos, su fracaso en las urnas es igual de evidente que el de la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Lo cierto es que, el resultado de las elecciones europeas, indican el avance de la derecha y de la extrema derecha en Europa al tiempo que el retroceso de la izquierda.

No hace tantos años que Podemos irrumpió en la escena política y a punto estuvo de hacerse con el santo y seña de la izquierda, con la decisión de acabar con el sistema político del que democráticamente nos habíamos dotado los españoles en 1978. Un objetivo que casi han conseguido aunque poco a poco han ido perdiendo el favor de los ciudadanos.

Pero volviendo al aquí y ahora, en nuestro país desde el Gobierno y el PSOE nos quieren convencer que en realidad han ganado las elecciones y que además son los campeones de la resistencia de izquierdas en Europa, pero es un empeño pueril.

El resultado de las elecciones debería de llevar a los dirigentes de la izquierda europea a preguntarse por qué han perdido apoyos. La primera conclusión es que están dejando de sintonizar con las preocupaciones de los ciudadanos.

En los últimos años, quizá, el principal error de la socialdemocracia ha sido creer que el “Estado del bienestar” estaba sólidamente asentado y podían dedicarse a otros asuntos, pero la realidad es otra.

Pienso que desde hace tiempo, la mayoría de los dirigentes socialdemócratas “pisan” poco la calle más allá de reunirse con los militantes de sus partidos que, naturalmente les jalean, y eso los lleva a confundir el todo por la parte.

Los ciudadanos necesitan respuestas claras a sus problemas, y esas respuestas no les llegan desde las filas de la izquierda más preocupada en otros asuntos, sin duda importantes, pero que no responden a los de la mayoría social.

Puede que Pedro Sánchez quiera creerse que ha ganado las elecciones y que, los “pelotas” que le rodean, le reafirman en esta idea, pero las ha perdido, aunque no por goleada como estúpidamente pretendía el PP, que también parece desconocer a la sociedad española.

La prueba de ese descontento, cada vez más evidente, está en esos ochocientos mil votos que han ido a parar a esa formación disparatada que lleva por nombre “Se acabó la fiesta”, impulsada por un señor de nombre Alvise.

En esos votos se refleja la frustración, la rabia, el desencanto de miles de ciudadanos que no encuentran en los partidos tradicionales respuesta a sus problemas. Y eso, insisto, debería llevar a la reflexión a los dirigentes tanto del PSOE como del PP.

Pero me temo que nuestros políticos viven al día y que su único afán es el poder. Y así nos va.