Sociedad

SANTO CRISTO DE LOS MILAGROS

La Iglesia oscense inicia 2019 con la fiesta del santo Cristo de los Milagros

Un año más, cientos de personas mostraron su gran devoción llenando la catedral de Huesca

Día de celebración para la Cofradía del Santo Cristo de los Milagros de Huesca
Día de celebración para la Cofradía del Santo Cristo de los Milagros de Huesca
R.G.

HUESCA.- La Diócesis de Huesca inauguró el nuevo año 2019 con la celebración de una de sus fiestas más populares, la del santo Cristo de los Milagros, durante la jornada del martes 1 de enero. Una jornada que contó con la participación de cientos de vecinos de Huesca y de otras localidades de la provincia.

En el programa de esta singular fiesta, como es tradición, destacó la celebración de dos eucaristías centrales, que tuvieron lugar a las 9 de la mañana y a las 6 de la tarde, actos religiosos especialmente señalados para los creyentes altoaragoneses, dado que durante los mismos se procedió al traslado de la imagen del santo desde su capilla hasta el altar mayor primero y por el cierre, durante el que el santo Cristo fue devuelto al lugar donde permanece todo el año.

Hubo otras dos misas por la mañana, a las 10:30 y a las 12:00 horas.

RELEVO EN LA COFRADÍA

En todas las eucaristías tuvo un especial protagonismo la Cofradía del Santo Cristo de los Milagros y de San Lorenzo Mártir, de Huesca, puesto que se escenificó el cambio de prior, un cargo anual. Antonio Usé cedió el testigo a Félix Paraíso, y ambos portaron la imagen del santo hasta el altar mayor escoltados por varios cofrades enarbolando cirios rematados con cruces y faroles.

Esta entidad tiene unos 1.200 cofrades y es la más numerosa de la Diócesis.

La elección del nuevo prior se lleva a cabo a partir de una terna en función del tiempo que se forma parte de la junta directiva y, por turnos, se designa el nombramiento.

Desde primera hora de la mañana y hasta el cierre de la festividad, la imagen del santo se colocó en el altar, sobre la peana, con el fin de que los asistentes pudieran observarlo y venerarlo. Y fue la cofradía la que la devolvió al camarín de la capilla.

Participó asimismo una delegación de la Cofradía de san Vicente Ferrer, de Graus, hermanada con la oscense.

La devoción al santo comenzó en 1497, cuando durante una procesión por las naves de la catedral, esta imagen sudó de forma milagrosa y la ciudad de Huesca quedó libre de la terrible epidemia de peste que la asolaba desde hacía meses.

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