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Don Bosco sigue siendo actual, 131 años después de su muerte

Su espíritu y su mensaje siguen más vivos que nunca entre los jóvenes.

Don Bosco sigue siendo actual, 131 años después de su muerte
Don Bosco sigue siendo actual, 131 años después de su muerte

HUESCA. Se cumple este jueves, 31 de enero, 131 años de la muerte de San Juan Bosco, mejor conocido como Don Bosco, santo del caserío de I Becchi, en Castelnuovo de Asti, hoy Castelnuovo Don Bosco, cerca de Turín (Italia).

Su espíritu y, sobre todo, su mensaje siguen más vivos que nunca entre los jóvenes. Probablemente el secreto de Don Bosco estaba en sus sueños. Al verse frente a un muchacho vagabundo, sin familia, sin rumbo, veía, "soñaba" en una persona mayor, convertido en un buen trabajador, con grandes, habilidades y cualidades humanas.

Y fue ese sueño que tuvo a la edad de nueve años el que marcó el curso de su vida y de sus obras. No alcanzo entonces a comprender el significado de lo que veía. Ella poniendo su mano sobre la cabeza le dijo: "Lo comprenderás a su tiempo". Al igual que hoy lo comprendemos todos.

A veces, he pretendido centrar su programa con los jóvenes entre la frase "No con golpes, sino con amor", y el haber prometido a Dios "que hasta mi último aliento será para mis queridos jóvenes".

Estas palabras de Don Bosco resuenan especialmente con más fuerza en nuestras mentes, al sabernos poseedores del gran regalo en esta vida de nuestro Padre, Maestro y Amigo de la Juventud, como fue definido por el Papa Juan Pablo II.

Los jóvenes siempre estuvieron en primer lugar no solo en su corazón sino también en su vida diaria. Así, muchos de los proyectos que se asocian tradicionalmente a la figura de Don Bosco como los oratorios para una formación integral, educativa y de Formación Profesional, fue creando modelos universalmente apreciados que se mantienen vigentes a lo largo de los tiempos, manteniendo el espíritu que conocemos.

Entre sus actividades que dedico principalmente en el Oratorio, la gran obra de Valdocco, está sus deberes como sacerdote y la caridad con los jóvenes abandonados y necesitados, dedicando ese diálogo directo con los muchachos, escuchando sus vidas, situaciones, experiencias, facilitando los consejos necesarios y esas "palabras al oído" que les tranquilizaban ante sus problemas, ansiedades o temores.

Desde muy joven y en donde estuviera, aprovechaba el momento para ofrecer todo lo bueno que sentía. Y aprendió trucos, juegos malabares, de acróbata, para impresionar a sus compañeros; soporto la dureza del campo e inició la experiencia dolorosa de visitar jóvenes, ¡muy jóvenes!, en las cárceles y acompañar a condenados a muerte, en sus últimos momentos.

Este es su espíritu forjado como educador con tan extraordinaria riqueza de vida y experiencia. Este es Don Bosco, cuyo nombre abre corazones, entusiasma con su pedagogía de Iglesia, clase y patio, haciéndonos una llamada a la Santidad, son los motivos, en definitiva, de que este santo, Padre, Maestro y Amigo de la Juventud, siga siendo tan actual como hace siglos.

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