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Merche Guiral Abad, una mujer del siglo XXI

Junto a su hermana Nuria, regenta dos comercios en Sariñena, además de ser la presidenta del Casino

Merche Guiral Abad, una mujer del siglo XXI
Merche Guiral Abad, una mujer del siglo XXI
S.E.

CONSIDERADA por su familia como "la mujer de la eterna sonrisa que nunca duda en luchar por lo que quiere, la que cuida y protege de los suyos por encima de todo, a la que le encanta la vida y vivirla y disfrutarla con algo de baile y música. La que no se rinde". Se puede afirmar que Merche Guiral Abad es el prototipo de la mujer del siglo XXI, emprendedora y comprometida.

Junto a su hermana Nuria, regenta dos comercios en Sariñena: M&N, desde hace casi 25 años, además de ser la presidenta del Casino y una enamorada del baile, de su trabajo "y de viajar, aunque esta afición no la puedo practicar mucho". Nuestra protagonista nació en Villanueva de Sijena y, si desde la adolescencia su mejor compañera, socia y amiga es su hermana Nuria, recuerda que en su infancia no se separaba de su hermano Orlando. "De hecho, mis juegos favoritos eran más de chicos, como cuando hacíamos canicas con barro o jugar a balón prisionero", rememora Merche, que en su más tierna infancia ya admiraba a los feriantes. "Pensaba en la suerte que tenían de poder estar vendiendo en los descansos del baile de las fiestas y bailar cuando no vendían". Confiesa que siempre le ha gustado "el trato con la gente y, para mí, vender era relacionarme con los demás. Admiraba a las personas que tenían aquella oratoria para convencer".

Su memoria no olvida a su abuela. "Vivía en la parte de arriba del pueblo y ella en la parte más baja y, cuando la iba a ver, siempre me guardaba un cuenco con granos de "minglana" limpia y desgranada", aunque no ha olvidado a los maestros: "Eran de Sena y me llamaba mucho la atención que mimaban más a las chicas que a los chicos. A ellos los castigaban y los cogían de la patilla para levantarlos de la silla".

También le gustaba mucho cuando su familia se reunía en Navidad. "Disfrutábamos todos juntos", si bien los Reyes siempre le traían cosas para el colegio, "menos en una ocasión que me trajeron una muñeca y me hizo tanta ilusión que apenas jugaba con ella, por no estropearla".

Alguna fechoría infantil le viene a la memoria, como cuando se subió a un tejado. "Desde la ventana de mi habitación vimos que alguien había tirado una caja con sombras para ojos y con mis amigas no lo pensamos dos veces, subimos por los tejados para recuperarlas. Lo que no predecimos que mi padre nos estaba viendo y la bronca que nos esperaba". Una infancia que contribuyó a crear la mujer que hoy es Merche Guiral.

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