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Javierada, la devoción convivida en la naturaleza

La preparación de la 38 edición de la caminata cuenta con un alto número de participantes

Javierada, la devoción convivida en la naturaleza
Javierada, la devoción convivida en la naturaleza
S.E.

LA PREPARACIÓN de las diferentes marchas de cara a la Javierada desde Huesca este año alcanza este mes de febrero su recta final antes del evento que se realizará entre el 7 y el 10 de marzo y que supone la 38 edición organizada desde la capital oscense.

Tras haberse culminado varias salidas el pasado mes de enero, con las denominadas rutas de "Las Ermitas" (13 de enero) y "Los Siete Lugares" (20 de enero), las rutas continuaron con la realizada el pasado domingo 27 de enero de San Julián de Banzo, con 33 kilómetros. Según informa el organizador de la 38 Javierada en Huesca, Antonio Rico, esta última aglutinó a 135 caminantes desde el colegio salesiano a la que sumaron cinco más en la salida de Huesca, durante una mañana ventosa pero con cielos despejados.

En este caso, subraya que la ruta discurrió por una senda "bien rodada por bicis y motos hasta las Huegas y los campos de Corona Figueras" y en torno a los 650 metros divisaron "vistas bonitas" de La Hoya. Después, realizaron un descenso a la presa de Montearagón, Barranco Hondo, Flumen y castillo de Montearagón.

Tras la parada de concentración en la presa, la marcha se dirigió a Chibluco, donde los participantes visitaron el local social y la iglesia románica de Santa Cecilia. Acto seguido hubo un almuerzo en la plaza.

"Ascendemos de nuevo hasta Peñarroya y siempre a la derecha del barranco nos encaminamos en fila india hacia San Julián de Banzo", explica Antonio Rico, quien comenta que tras atravesar el barranco del "lobo" y seguir algunos senderos, la marcha llegó al pueblo de Suso, donde se realizó una parada. "Desde la organización expresamos nuestro agradecimiento a todos los que hacen posible año tras año la celebración de la Javierada y a las personas que desinteresadamente aportan y hacen cosas para lograr que todas las marchas sean un éxito de logística y colaboración", destaca Antonio Rico. Tras la misa que tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Andrés de Barluenga, los participantes completaron la ruta con el paso por Loporzano, las "ramblas" en el barranco del Flumen, la llegada a Quicena y después, a Huesca.

MARCHA HACIA ANIÉS

En esta ocasión, fueron 105 los participantes que cubrieron 34 kilómetros y 1.315 metros de desnivel en la ruta "Pico Caballera-Aniés" desde las siete de la mañana en una jornada que comenzó fría y ventosa, con algo de sirimiri, que obligó a los participantes a emplear sus chubasqueros y paraguas.

Una vez desaparecida la lluvia en Banastás, la marcha transcurrió hacia Lierta, "casi más con la cabeza baja mirando el asfalto para evitar el azote del aire en el rostro, que manteniendo conversación", matiza Antonio Rico.

Tras una parada de descanso en el pabellón de Lierta, la marcha se dirigió hacia la sierra de Gratal donde destacó el paso por el barranco "Salado". Tras un alto en el camino para recuperar fuerzas, la ruta discurrió por una pista hasta los pies del "Cubilás de Espinza", a una altitud de 721 metros. Después, transitaron por una pista que les condujo al pozo de nieve, a una altitud de 1.250 metros, con algunos tramos de un desnivel superior al l5 por ciento.

Tras una media hora de descanso, los participantes se encontraron con la agradable sorpresa de contemplar y disfrutar de una pista y alrededores cubiertos de nieve. "El pozo hace hoy honor a su nombre. La nieve acumulada sería utilizada en otra época para almacenarla. Ahora la utilizamos jóvenes y mayores para tirarnos bolos", subraya el organizador.

Tras la subida del pico Naviella (1.517 metros), el más alto de la sierra, la marcha descendió sin dejar la pista hasta Aniés.

El camino siguió a la derecha del barranco del río Sotón y tras cruzar el propio cauce fluvial, realizaron un descenso hasta la fuente de los Monges y después hasta la ermita de Nuestra Señora de la Virgen de la Peña. La caminata finalizó en el complejo deportivo de Aniés.

RUTA DE RIGLOS

La quinta marcha, del sábado 9 de febrero, empezó "con una mañana fresca -con cuatro grados- pero muy agradable", antes de cubrir los 43 kilómetros entre Huesca y Riglos.

Tras atravesar Chimillas, los participantes alcanzaron los carrascales de Atalaya y Torraza. Una vez allí, descendieron hasta el Castillo de Anzano.

Una hora después, llegaron a Bolea, donde almorzaron. Después de esta parada, siguieron el GR hasta llegar a Sarsamarcuello. A primera hora de la tarde, reiniciaron la travesía hacia Linás de Marcuello por la antigua calzada romana. Después, la quinta marcha llegó a Riglos tras completar una "maratoniana etapa de doce horas", en palabras del organizador.

Este sábado fue jornada de entreno libre y el sábado 23 está prevista la prueba "Javierada 2019 Ibort-Sabiñánigo" de 49 kilómetros. En la jornada de descanso del 3 de marzo, se hará la "Cuarta Marcha Solidaria Nueno-Etiopía" de 17 kilómetros, desde Arascués.

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