Sociedad

CITA SOLIDARIA

Vídeo: Aspace Huesca lleva a otros centros su programa de alimentación texturizada

La entidad ha firmado un convenio con la Cocina de José Fernández para seguir trabajando juntos

Vídeo: Aspace Huesca lleva a otros centros su programa de alimentación texturizada
Vídeo: Aspace Huesca lleva a otros centros su programa de alimentación texturizada
M.M.

HUESCA.- Por lo general son pocas las personas que se resisten a los placeres de una buena mesa. La gastronomía ocupa un lugar importante en el mundo actual, porque no solo nos proporciona platos deliciosos al paladar, sino que también constituye un indicativo de calidad de vida.

Sin embargo, más de un 75 por ciento de las personas con parálisis cerebral y discapacidades afines a las que Aspace Huesca presta servicio presenta disfagia, es decir, tiene problemas a la hora de tragar cualquier sustancia líquida o solida, por lo que es preciso adaptar las texturas a sus necesidades.

EN ESTE ENLACE PUDES VER UN VÍDEO SOBRE LA LABOR QUE SE HACE EN ASPACE HUESCA EN LA COCINA

De no hacerlo, los riesgos que conlleva son el atragantamiento agudo con el riesgo vital que supone o el paso de parte del alimento a las vías respiratorias con la consiguiente aparición de neumonías.

Por eso mismo, la alimentación siempre ha estado muy presente en las preocupaciones y prioridades de la entidad.

Algunos usuarios conviven con esta dificultad desde niños, pero otros la adquieren conforme van envejeciendo. "Esta circunstancia no se vive muy bien, porque es una pérdida de la calidad de vida", observa el director de Aspace Huesca, Francisco Ratia.

En la búsqueda de soluciones, la entidad oscense encontró pronto un aliado, la Cocina de José Fernández, que se ha ocupado del cátering del centro desde que se puso en marcha, y dos de sus cocineras trabajan en él actualmente.

Aspace Navarra comenzó hace unos años a desarrollar un proyecto para paliar las dificultades que padecían sus usuarios en relación con la comida y profesionales de Aspace Huesca y de la Cocina de José Fernández viajaron en 2016 a la Comunidad vecina para conocer sus técnicas.

"Se trataba de identificar los problemas de disfagia y garantizar la seguridad de las personas -explica Ratia-. Las texturas tienen que ser muy determinadas y, a partir de ahí, había que conseguir que cada alimento que les demos conserve el sabor original, porque la comida triturada al final termina mezclando todos los sabores y todo resulta muy parecido".

Fue un proceso progresivo, pero Aspace Huesca ha conseguido ahora que sus usuarios puedan comer un primer plato, segundo y postre más apetecibles por su presentación y mucho más deliciosos por su sabor.

Con el fin de seguir avanzando en este campo, investigando y mejorando los procedimientos, el presidente de Aspace Huesca, Luis Martínez, y Alberto Fernández, de la Cocina de José Fernández, han firmado un convenio esta semana, que formaliza la excelente relación que entablaron hace unos años.

Además, participarán en foros donde, de manera conjunta, difundirán conocimientos, compartirán experiencias e impartirán acciones formativas.

El programa de texturizados se ha incluido en proyectos europeos como el Poctefa y en el sello Huesca más Inclusiva, y se está extendiendo a otros centros ajenos a la discapacidad intelectual donde también se plantea el problema de la disfagia como residencias de la tercera edad.

La Macha Aspace ha sido importante en todo este devenir. Gracias al dinero recaudado en la primera edición, se pudo hacer una cocina nueva, con la equipación necesaria para tratar los alimentos.

Pero la cosa no es tan sencilla como colocar los productos en una máquina y darle al botón de triturado. Hay que trabajar mucho las recetas, para que el resultado final de cada plato sea lo más parecido posible al original. O como dice Alberto Fernández, para que el tomate sepa a tomate y el pescado, a pescado.

En esa labor tiene mucho que decir Yolanda Mojares, la cocinera, que cuenta también con la ayuda de Sara Elhallam y las imprescindibles pautas que marcan los logopedas.

Ambas tenían ya reservados en la nevera un gazpacho y melón, para que estuviera fresquito y bien conservado, y se afanaban por preparar un arroz a la jardinera. Algunos platos texturizados y otros no, en función de las necesidades de los comensales del centro.

"Trituramos el arroz en crudo para que no se pegue después, añadimos el sofrito y lo ponemos a cocer", explica Yolanda Mojares, y reconoce al mismo tiempo que es difícil pillar el punto. "Hay que ir probando y rectificando, conforme te van indicando las logopedas, para que la gente pueda comer con seguridad y bien", señala.

Cuando ella entró a trabajar en Aspace, recuerda que había que licuar mucho los alimentos para que no tuvieran grumos y volverlos a espesar después. El color y el sabor tampoco eran lo mismo.

Todavía se le resiste el pan y algunos platos como el arroz, pero está orgullosa de los huevos rellenos y las ensaladas y, sobre todo, se siente feliz al ver que la gente come mucho mejor que antes e incluso quiere repetir.

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