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Ramón Buil, más de 30 años de coleccionismo

De todo lo que colecciona, Ramón no ha comprado nada, todo se lo han regalado

Ramón Buil, más de 30 años de coleccionismo
Ramón Buil, más de 30 años de coleccionismo
S.E.

SABIÑÁNIGO.- Ramón Buil Callizo, de Sabiñánigo, es coleccionista desde hace más de treinta años, desde que dejó el taxi. Tiene más de cinco mil llaveros perfectamente colgados en las paredes de su garaje. Los hay de todas clases y formas: marcas de coches, cascos de moto, productos alimenticios, dados, de entidades bancarias y de un largo etcétera de productos. Además, hay otros de monedas de varios países que ha convertido él mismo en llaveros. Los empezó a coleccionar cuando dejó el taxi. Recuerda que el primer llavero de la colección "fue uno de Huesca, de Viajes Abad. Después fui guardando los que me regalaban, otros que me traían los hijos, los amigos, poco a poco la colección fue a más".

Colecciona llaveros, mecheros y también vitolas de puros "que me he fumado yo", y sellos y cajas de cerillas, "aquellas que se fabricaban en la Fosforera de Sabiñánigo".

Dice que empezó en esto del coleccionismo por afición, "por entretenerme y porque una vez jubilado no quería ir por los bares, y me entretenía en el taller preparando los llaveros, colocándolos en las paredes.... Son como pequeñas joyas con las que disfruto, poniéndolas unas aquí y otras allá".

De todo lo que colecciona, Ramón no ha comprado nada. "Todo me lo han regalado o, en el caso de llaveros y mecheros, también los he pedido. Antes había más que ahora. Recuerdo sobre todo que en los talleres de coches de Sabiñánigo, como sabían de mi afición, cuando recibían llaveros de propaganda, me los guardaban y me llamaban para que los fuera a recoger, y las vitolas son de los puros que me he fumado".

Además, en una de las estanterías, atesora con cariño "herramienta de la de antes, que ahora no hay, de terrajas y machos y de rosca izquierda que ya no se fabrican. A veces venían de Energías para emplearla porque no encontraban herramienta de este tipo", señala orgulloso Ramón Buil, celoso de sus colecciones, pero que disfruta enseñándolas a sus amigos, conocidos...

Ramón Buil también empezó a ser voluntario de la mítica cicloturista Quebrantahuesos en sus comienzos, hace ya más de veinticinco años. "Entonces no se hacían los controles que hay ahora, y había muchos menos ciclistas, trescientos, quinientos...", pero tanto le enganchó la Quebrantahuesos, como a otros voluntarios, que después continuó "como voluntario en los cruces, llenando bolsas".

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