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Javier Hernández, vocación de servicio y corazón de guardia civil

Un accidente de moto no le apartó de lo que más le gustaba: ayudar a los demás

Javier Hernández, vocación de servicio y corazón de guardia civil
Javier Hernández, vocación de servicio y corazón de guardia civil
S.E.

HUESCA.- Javier Hernández Cordero nació el 10 de enero de 1971 en la localidad cacereña de Cilleros, que queda "un poco lejos de Huesca", pero no tiene nada de extraño en familia de Guardia Civil, acostumbrada a destinos unidos al "todo por la Patria", lema en la historia del benemérito Cuerpo. En la distancia del tiempo, recuerda que tuvo una infancia feliz.

"Mis primeras memorias lejanas son juegos y vivencias de críos en el cuartel de la Guardia Civil de Ansó, destino de mi padre en aquella época hasta su traslado a la capital oscense, donde estrenamos -en el sentido literal de la palabra- una Comandancia que se me antojaba de enormes dimensiones y, también, fascinante. Allí se fraguaron amistades y recuerdos perdurables".

En la capital estudió EGB en el colegio Alcoraz. "Con 14 años, surgió la posibilidad de opositar a una plaza en el Instituto Politécnico número 2 del Ejército en Calatayud. A mediados de los 80, era posible pero hoy sería una aberración. A esa edad, me vi lejos de casa, involucrado en una disciplina militar que reconozco vocacional, y me sirvió para madurar lo que vendría después, amén de lo que aprendí".

La vivencia de la milicia no salió bien. "Tras un par de años, opté por el regreso a casa para retomar la vida civil con breve impasse en el Instituto de Formación Profesional Sierra de Guara, donde seguí los estudios de Electrónica e Informática, que dejé inacabados en aquel breve periodo castrense. En fin, locuras de juventud".

De ahí a su vocación: "Me incorporé a la Guardia Civil y, tras aprobar la oposición, ingresé en el Colegio de Guardias Jóvenes "Duque de Ahumada", en septiembre de 1988, para iniciar dos años de formación que me sirvieron para forjar amistades que son hermandades". Añade: "Allí aprendí las bases del noble oficio que me ha permitido desarrollar la vocación de servicio a los demás que me caracteriza".

A lo largo de los años, Javier pasó por distintos destinos en la provincia altoaragonesa y fuera de Huesca, hasta que sufrió un accidente de motocicleta "en acto de servicio" que le obligó, después, a "colgar un uniforme que, desde entonces, visto de forma permanente en mi corazón de Guardia Civil".

El carácter inquieto le llevó a reinventarse y probar derroteros nuevos. "Comencé estudios de Derecho en el Centro de la Uned en Barbastro, donde me he involucrado en labores propias de Delegado de Alumnos, responsabilidad para la que me eligieron por votación". Al mismo tiempo, ha sido concejal del Ayuntamiento "de la mano de mi amigo Ángel Solana y del Partido Popular". Respecto al futuro, "Dios dirá pero sigo con mi familia en Barbastro".

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