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Lucía Lacoma, la tatarabuela del Somontano y abuela de la provincia, cumple 108 años

Con una salud de hierro, afirma que su receta es llevar una vida sana y estar bien con Dios

Lucía Lacoma, la tatarabuela del Somontano y abuela de la provincia, cumple 108 años
Lucía Lacoma, la tatarabuela del Somontano y abuela de la provincia, cumple 108 años
Á.H.

CASTILLAZUELO - Lucía Lacoma, natural de Azlor (27 junio 1911) y vecina de Castillazuelo, cumple 108 años y además de ser "la tatarabuela del Somontano" se ha convertido en la centenaria más longeva en la provincia. En la historia del Somontano ha "alcanzado" el récord de vida que tuvo Consuelo Mascaray, que era natural de Formigales y vivió en Barbastro hasta su muerte. A partir de hoy se abre una nueva página en el libro de la longevidad local y comarcal con la esperanza de que Lucía la escriba con la salud de hierro propia y característica de "la casa del herrero".

A sus años no se le pide que cuente la historia de su vida porque le afecta la sordera pero dispone de buenos "asistentes" al lado con su hija Eugenia que tiene 82 años y el yerno Antonio con 94. El buen humor no falta en esta cita anual para recordar que Lucía es la única superviviente de cuatro hermanos. Se casó con Plácido Barón y después de su muerte contrajo matrimonio con el cuñado, Antonio. Tiene dos hijos (una fallecida), cuatro nietos, cinco bisnietos y una tataranieta. De joven trabajó para la familia Lalanne (Torre del Americano) después en tres casas de Castillazuelo antes de marchar a Sabadell donde se ocupó de cocinera y regresó al pueblo para casarse.

"La vida cotidiana de mi madre se repite cada día, se levanta muy pronto, entre las siete y las ocho de la mañana, desayuna, se pone al lado de la ventana para ver quien pasa por la carretera y de vez en cuando se mira la televisión. Ahora lee menos ya no me ayuda en la cocina pero se hace la cama cada día y hasta hace poco, me ponía la mesa. Se echa la siesta en el sillón" explica su hija.

Las conversaciones entre madre e hija son sencillas, "hablamos bastante pero nos entendemos poco, a veces por ceños, le falla el oído pero no tiene males. Se toma una pastilla cuando tiene dolor de cabeza y en cambio nosotros varias por diferentes dolencias. Así es la vida. Hasta ahora, las visitas médicas son de cortesía, hoy vendrán a felicitarla y de paso la auscultarán".

Respecto a la longevidad de su madre, "no lo sabemos porque ha trabajado mucho y ha pasado de casi todo. En la familia no hay precedentes con tantos años". La fiesta familiar se celebrará el domingo próximo "haremos una comida a base de canalones y carne al horno con patatas. De postre, brazos de gitano que ya están hechos y una tarta porque mi madre ha sido buena cocinera y repostera". Las mujeres del pueblo vendrán "a charrar con mi madre".

La vida con 108 años es para "estar contenta, claro que sí" y por lo que dice su hija Eugenia, "con ganas de seguir adelante porque está bien de salud"

En clave de buen humor, dice que "le hace gracia ser la más vieja y dice que la mejor receta es una vida sana y estar bien con Dios. El obispo me conoce porque vino un día a verme con el párroco Miguel Ángel y me pareció muy majo en el rato que estuvo en casa". Su hija destaca "las ganas de vivir que tiene mi madre, nunca le he escuchado lo contrario, no se queja ni está de malhumor, al contrario, siempre contenta". En el censo del Somontano hay 16 personas centenarias.

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