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Sara Mesa López: "Si me tuviera que esconder sería en La Laguna, me encanta todo lo que engloba"

"Creo que soy una persona bastante responsable y leal", asegura

Sara Mesa López: "Si me tuviera que esconder sería en La Laguna, me encanta todo lo que engloba"
Sara Mesa López: "Si me tuviera que esconder sería en La Laguna, me encanta todo lo que engloba"
S.E.

¿Cuáles considera que son sus virtudes?

-Se me ocurren muchas más opuestas a virtudes… como virtud, pues creo que soy una persona bastante responsable y leal.

¿Qué filosofías en cuanto a la vida compartiría con los demás?

-Pues es curioso que me haga esta pregunta, ya que últimamente aplico a mi vida la filosofía de unos pocos. Estoy en modo esponja. En este momento les diría que vivieran el hoy y, por favor, más empatía, que buena falta nos hace en este mundo.

¿Qué valores personales son importantes para usted?

-El amor, la amistad, la sinceridad, la humanidad.

Tres mujeres que considere verdaderamente grandes.

-Frida Kahlo, Juana de Arco y Evita Perón.

¿Qué le hace feliz?

-Ver a mi familia bien, el cariño de mis amigos, la música, la naturaleza,...

Tres cosas sin las cuales el mundo sería un mejor lugar.

-Diría bien a gusto que sin el dinero se acabarían muchos problemas… pero no sé si sería factible. Así que diré sin machismo, fuera hipocresías y fuera enfermedades.

Si pudiera pasar un día con un personaje famoso de la historia, ¿quién sería y qué haría?

-Me acabo de trasladar en el tiempo a Portlligat y estoy sentada al lado de Salvador Dalí disfrutando de un gran día entre charla, pinceles y paraíso.

¿Por qué escogió tener una zapatería?

-Se le ocurrió a mi marido, que, muy emprendedor él, decidió probar suerte con algo que siempre le había gustado, los zapatos. De hecho, me acompaña a elegir todas las colecciones, aunque no le haga luego caso en lo que escojo (risas).

¿Cuál es el desafío considerable que la vida le ha presentado?

-Considerable y desafío son dos palabras que me hacen pensar en la siguiente frase: Sobrevivir a ser autónomo hoy en día.

Regresando en el tiempo y volviendo al pasado, ¿qué cambiaría?

-Mi decisión de no estudiar más, fijo que si ahora volviera… hincaría los codos hasta dejármelos en el escritorio.

Si alguien le diera mil euros y tuviera que regalarlos a alguien que no sea de su familia, ¿qué haría?

-Sé que le daría tantas vueltas que me dolería la cabeza, menuda soy yo para tomar decisiones. Creo que las donaría a alguna asociación, pero tendría que estudiar muy bien a cuál. Cuando tenga la oportunidad le llamo y se lo cuento, pero sin hacerlo público, ¿eh?

¿Qué sorprendería a la gente saber de usted?

-Aún me sorprendo yo misma de mis actos a veces… De hecho, últimamente a lo que dije nunca lo haré, me da por probar a hacerlo (qué desastre).

¿Qué queda en usted de su niñez?

-Las bromas, las ganas de enredar, chinchar a los que me rodean…

¿Y qué no le gusta del carácter que ha edificado con la edad?

-Son muchas las cosas de mi carácter que no me gustan, si tengo que decir una es que soy muy controladora.

Un libro tiene que ser...

-Me encantan los que me dejan para siempre una huella, y también me enganchan los que me hacen reflexionar.

¿La música le excita o le relaja?

-Amo la música, me relaja oírla y en casa me dicen que parezco un radio casette, así que debe ser que canto a todas horas ( esto es muy verídico) ahora me estoy acordando, que cuando era cría me mandaban callar porque decían "mataba la cabeza".

¿Qué desearía ver en el futuro?

-Igualdad, progreso y un país en el que puedas trabajar y ganar un buen sueldo sin necesidad de renunciar a tu vida personal.

¿Qué es lo que más le gusta de su pueblo?

-Si me tuviera que esconder en un rincón de Sariñena, sería en la Laguna, me encantan sus atardeceres y todo lo que la engloba. Lástima que no sepamos valorarlo más.

¿Qué es lo que falta en su pueblo?

-Trabajo y unión, pero todo llegará, seamos positivos.

Una receta para ser más o menos feliz.

-Se es más feliz con menos, ojalá supiéramos darle menos vueltas a las cosas. Ser más sencillos, estar más relajados. Y aprender que las cosas sencillas son las que más felices nos pueden hacer.

¿A qué se dedicaría si no fuera empresario de comercio?

-Quien sabe, igual debería haber sido pintora o cantante, sólo que me faltan dotes para ello (risas).

¿Qué es más complicado comprar para vender o vender al cliente final?

-Sin duda, comprar para vender. Si pudiéramos adivinar lo que quieren nuestros clientes cada campaña, nunca nos sobraría de nada.

¿Qué libro tiene en su mesilla?

-La hija del relojero, de Kate Morton. Siempre ando en busca de un libro que me llene, acepto sugerencias, porque últimamente no tengo mucha suerte.

¿Qué es lo mejor y lo peor de ser autónomo?

-Lo mejor que eres tu propio jefe y lo peor es el riesgo que asumes.

¿Cómo hace para atender a los clientes un día de bajón?

-Subo el volumen de la música, respiro hondo y a trabajar.

¿Cuánto tiempo máximo le ha costado vender unos zapatos?

-Pues no tengo ni idea, pero si me ha costado, a lo mejor ha sido mi culpa... me encanta sacar toda la zapatería para que se prueben.

¿En qué momento deja de insistir a un cliente?

-Antes de que entren esa opción de venta está descartada. No va conmigo insistir, o eso creo.

¿Cómo es el cliente ideal?

-La pregunta me hace gracia... me río mucho cuando entra alguien y dice quiero estos zapatos, mete un segundo el pie en ellos y dice: "Ya está, cóbramelos".

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