Sociedad

CAMPAÑA LXI DE MANOS UNIDAS

Rossana Cueva: "Conservar el planeta es más difícil en contextos de pobreza"

La misionera laica participó, junto a monseñor Julián Ruiz y Rosa Tenas, en la presentación del proyecto para 2020 en el Salón Azul del Casino Oscense

Rossana Cueva: "Conservar el planeta es más difícil en contextos de pobreza"
Rossana Cueva: "Conservar el planeta es más difícil en contextos de pobreza"
R.N.

HUESCA.- Una mujer sentada sobre basura y al fondo una fábrica de cuyas chimeneas sale humo. Sobre esta imagen una frase: Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú. Colaborar está en tu mano. Con ese lema, Manos Unidas lanzó ayer en Huesca su Campaña LXI. Durante los doce meses, esta oenegé de la Iglesia se va a centrar en denunciar las consecuencias que el deterioro medioambiental tiene sobre millones de personas. Y es que la crisis climática tiene un rostro humano, el de 821 millones de personas castigadas por el hambre, el de los más de 1.000 millones de pobres, el de quienes deben emigrar en busca de un sustento que la tierra les niega o de los que enferman a causa de la contaminación de las aguas y de los suelos.

"La foto de la campaña es patética, y una realidad. Esta foto en la que se ve el humo de las empresas que contaminan, rodeadas de basura, un cubo tirado y una mujer en el centro", confirma que "el rostro de la pobreza, en estos contextos, es la mujer". Así de rotunda fue Rossana Cueva, directora ejecutiva de la Corporación Sol Justicia, que compartió con los oscenses su experiencia al frente de proyectos en Ecuador, y lo hizo en el Salón Azul del Casino, que acogió la presentación de esta campaña, en un acto en el que estuvo acompañada por el obispo de Huesca, Julián Ruiz, y Rosa Tenas, que fue la encargada de conducirlo y de contar el proyecto de este año, centrado en el derecho a la salud, Formación profesional en Lolo, en la zona norte de la República Democrática del Congo, concretamente en la provincia de Mongala, a unos 1.000 kilómetros de la capital. Se trata de una zona de difícil acceso y con una población muy empobrecida por falta de alimento, servicios básicos, carreteras...

Tenas contó que la llegada de un nuevo obispo a la Diócesis de Lolo "ha producido una renovación de sus estructuras, así como el lanzamiento de actividades en pro de la población".

La diócesis cuenta con 75 escuelas de preescolar y primaria que atienden a 19.611 alumnos, de los que el 55 % son niñas. También tiene centros de formación profesional, entre los que se encuentra el Instituto Técnico Médico de Lolo, "cuyo objetivo es formar a los jóvenes auxiliares de enfermería".

La diócesis y la asociación de padres, ambos gestores del instituto, "solicitan el apoyo de Manos Unidas para la construcción de cuatro aulas, un bloque administrativo, una biblioteca, que también será sala de prácticas, y un bloque sanitario con seis aseos".

Doscientos chicos y chicas serán los beneficiarios directos y 1.068 indirectos, de este proyecto que tiene un coste total de 66.833 euros y que va tener al frente a Caritas Developpement Lolo. Precisamente, "el socio local se compromete a equiparlo y los padres de los estudiantes al mantenimiento, mano de obra y material", apuntó Rosa Tenas.

Antes de presentar el proyecto y el cartel de la campaña, "y en consonancia con lo que el Papa Francisco nos dice en su encíclica Laudato Si sobre el cuidado común de la casa, en Manos Unidas sabemos que los pobres son quien más sufren los impactos y desequilibrios de nuestro planeta", aseveró Tenas, a la que precedió en sus palabras monseñor Ruiz.

El obispo insistió en que la responsabilidad de conservar el planeta "es común. Estamos todos en la misma barca. No podemos decir que nosotros, que tenemos recursos e iniciativas para conservar el medio ambiente, nos desentendemos. Tenemos una obligación moral porque la creación está a servicio de todos, y lo que se hace en un país repercute inmediatamente en los demás".

Julián Ruiz llamó la atención sobre el lema de la campaña, al que debemos atender. "Quizá nosotros tenemos menos sensibilidad porque vemos a nuestro alrededor una naturaleza que puede crecer y abrimos el grifo y sale agua, pero la responsabilidad es compartida. Hay que cuidar el planeta. En un contexto de ecología integral, el respeto al planta es también a quienes lo habitan. No solo hemos recibido una herencia, sino que somos administradores y testigos, y tenemos que dejar una tierra mejor que la que hemos recibido".

De eso sabe mucho la economista Rossana Cueva, cuya experiencia viviendo dos años con los indígenas en la Amazonía le llevó a cambiar su forma de vida, para entregarse a los demás como misionera laica. Desde 2004 trabaja con Manos Unidas en proyectos destinados a mujeres víctimas de violencia de género, que también son víctimas, como en todos los países subdesarrollados, del maltrato al planeta.

"A las mujeres de la sierra ecuatoriana las formamos y capacitamos para que generen ingresos, pero con un enfoque de concienciación. Por ejemplo, en los huertos comunitarios que se hacen a 3.000 metros de altura, no pueden poner pesticidas químicos, sino abono orgánico a partir de compost".

Cueva aseguró que aunque eso les lleva un poco más de trabajo, "porque es muy fácil comprar el químico, las mujeres están dispuestas a hacerlo porque son conscientes de que hay que conservar el planeta", algo que es más difícil en contextos de pobreza".

"Pedir a una mujer, con todo lo que tiene que hacer, que conserve la tierra y trabaje para el cuidado de la casa común, parecería que es cargarle de más peso, pero no es así porque lo hace sabiendo que cuida el planeta", dijo Rossana Cueva.

En la costa del Pacífico, las mujeres ecuatorianas saben que, si van a utilizar microcréditos, "tienen que intentar reciclar, cuidar el manejo del plástico, y lo tienen que hacer comunitariamente".

Rossana Cuevas consideró que para esta campaña es importante verse en conjunto. "No somos individuos, la casa es común y las acciones que hagamos en cualquier país del mundo, incide en unos más que en otros".

De ahí, la llamada a colaborar que hace Manos Unidas, que el 9 de febrero, coincidiendo con la Jornada Nacional, realizará la colecta en todas las parroquias de la Diócesis de Huesca. El 14 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, saldrán a la calle y en los Porches de Galicia leerán el manifiesto de 2020.

En el acto de ayer se habló de contaminación, de residuos, de suciedad y de falta de agua, y se hizo con la mujer como protagonista, pero también se habló de esperanza, de crecer en sensibilidad, de tender las manos..., y como con sonrisas todo parece más fácil, el Aula de Teatro y Poesía de Huesca fue la encargada de ponerla con dos sainetes de los hermanos Álvarez Quintero, La sillita y El agua milagrosa, esa que a miles de kilómetros es un bien escaso y tan preciado como necesario.

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