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José Luis Ara Oliván: "Intento hacer buenas críticas y buscar lo positivo de la gente"

Este oscense, que en 1946 nació en la calle Goya, donde sus padres abrieron el Restaurante Económico La Española, hace las críticas de arte en este Diario desde hace unos 40 años

José Luis Ara Oliván: "Intento hacer buenas críticas y buscar lo positivo de la gente"
José Luis Ara Oliván: "Intento hacer buenas críticas y buscar lo positivo de la gente"
R.N.

HUESCA.- José Luis Ara Oliván (Huesca 24/04/1946) lleva casi media vida haciendo en este Diario las críticas de arte. Comenzó -explica- "cuando murió Félix Ferrer Jimeno, que era el crítico de arte de Nueva España. Me llamó Javier Gironella, redactor jefe del periódico, e inmediatamente comencé a hacer las críticas de arte del diario, y unos 40 años llevo ya". De las críticas de entonces afirma que "no se entendía nada de lo que escribían, utilizaban un argot tan raro, un vocabulario tan particular... Pero poco a poco fue evolucionando hacia algo más inteligible".

José Luis Ara, que centró su labor crítica "en lo que había en Huesca, que era pintura, escultura y dibujo", enfocó sus comentarios "siempre desde el punto de vista lírico-poético, es decir, haciendo prosa-poética, haciendo crítica, siempre fijándome en José Hierro, un gran poeta y crítico de arte".

"Intento hacer siempre buenas críticas, en el sentido de buscar lo positivo de la gente, de pensar que a alguno aún le puedes echar una mano y ver lo bueno que hay en él y ser positivo; estar a favor de obra, en vez de en contra", resalta. Reconoce que "este es un mundo muy particular" y aunque "casi todos" los pintores que conoce "son amigos míos", siempre hay alguno crítico, como ese que "llegó a decirme: "a Fulanico le has puesto siete líneas más que a mí". Pero -concluye- he hecho muchos amigos a través del arte, es una experiencia bonita".

Dos personas con los que tuvo una relación especial fueron Grau Santos y Ángel Sanagustín. "Ángel Sanagustín, a quien por fin se le ha hecho un homenaje como Dios manda, ha sido el factótum del arte en Huesca, yo aprendí muchísimo con él y sus tertulias".

Él fue quien le presentó a Grau Santos, "un artista a nivel internacional con el que entablé muy buena amistad" y que es -añade- "oscense por casualidad", que nació en Canfranc cuando sus padres, Julián Grau Sala y Ángeles Santos, "los dos muy grandes pintores que vivían en París", viajaban a España.

José Luis Ara, que cree que su hobby "tiende a desaparecer", obtuvo su título de crítico de arte en los 70. Una época interesante en la que a través de su primo hermano Juan Antonio Franco Oliván, "que hacía la Bolsa en Televisión Española", conoció a Pilar Trenas, "que empezaba a hacer cosas de arte en la 2 de TVE", quien le presentó a Enrique Azcoaga, premio nacional de Literatura, "que estaba casado María Terrén, de Huesca", y por todos "fui muy bien recibido".

Él ha vivido esos años en los que en la provincia de Huesca había "muchos pintores y de calidad" y como muestra de ello cita el ejemplo de "la exposición de más de cien pintores altoaragoneses de la que fui comisario y que itineró por la provincia. Fueron los años de Brioso, Mairal, Aida Corina, Beulas...; había muchos pintores para la ciudad que era Huesca". Luego destacaron Durán o Alberto Carrera, fallecidos años atrás.

SU RELACIÓN CON LA CULTURA

Había comenzado su relación con el arte a través de la poesía: publicó "Aleteos", un libro presentado por la profesora Ángela Martín, todavía recordada por muchos oscenses a los que acercó al teatro y la literatura; ganó varios premios convocados por el Sindicato de la época e incluso uno "de lo que fue germen de lo que es ahora el premio de Barbastro, que era para todo Aragón y era de 5.000 pesetas, que daba para comprar una bicicleta un poco buena".

Por otra parte, la DPH le dio una beca para hacer un trabajo sobre Ana Abarca de Bolea, "que lo hice, lo entregué y ya no he sabido nada más. Me ayudó bastante Ángeles Campo, profesora de Literatura de la Normal, que me influyó muchísimo".

Y años más tarde llegaría a dirigir la colección Pliegos Literarios, del IEA, desaparecida hace dos años. "El tema de la cultura me ha gustado mucho" y esta afición le llevó a colaborar con Hato de Foces -"le puse el nombre al disco Cantar de Camino, donde hay alguna canción mía"-.

Su infancia fue "muy feliz" en la zona de la calle Goya -popularmente denominada del Alpargán-, donde nació y donde sus padres, "que murieron muy jóvenes", abrieron el Bar Restaurante Económico "La Española". Pasó a vivir con unos tíos que se hicieron cargo del bar, "y me crié un poco entre "La Española" y el ganado, que mi tío era tratante de ganado".

Entonces -recuerda- "no había tele y era un espectáculo ver la cantidad de gente que iba a una comunión o a una boda al Sauras", el restaurante que había en la planta calle del edificio del Aero Club (calle Zaragoza).

Estudió en San Viator, hizo Magisterio y superó las oposiciones del Icona, donde trabajó 40 años de funcionario.

En el futuro, con las nuevas tecnologías, cree que "variará la concepción que tenemos de un cuadro original", ya que se podrán hacer copias idénticas, y se perderá lo de única. El caballete y el pincel no desaparecerán, pero quedarán para minorías, para románticos".

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