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El templo de Panillo recibe con alegría el Año de la Rata de Metal

El Lama Drubyu fue el maestro de ceremonias de una jornada radiante

El templo de Panillo recibe con alegría el Año de la Rata de Metal
El templo de Panillo recibe con alegría el Año de la Rata de Metal
E.F.

PANILLO.- El templo budista Dag Shang Kagyu de Panillo recibió este lunes con mucha participación y en una jornada radiante, el año 2147 o Año de la Rata de Metal. Con el acogedor y entrañable Lama Drubyu como maestro de ceremonias, la comunidad budista de Panillo, acompañada por muchos vecinos de la zona, recibió el año nuevo con su tradicional ceremonia del Losar, que culmina las celebraciones iniciadas hace varias jornadas.

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Como siempre, el ritual de purificación (Riuo SangChö) y la ofrenda de humo blanco, realizado en la explanada que se abre frente al templo, marcó uno de los momentos más intensos del programa del centro budista ribagorzano.

El año 2147 o Año de la Rata de Metal tiene, como todos, una simbología determinada que explicó la presidenta del centro budista Dag Shang Kagyu, Isabel Alcántara.

"La peculiaridad es que la rata es el animal que comienza el ciclo de los 12 años, que son los 12 animales del horóscopo tibetano. Entonces, como buen comienzo, como todos los comienzos, es un momento de cambio, de abandonar los hábitos que son negativos y tomar los positivos. Por ello -prosiguió- tiene el entusiasmo de un cambio, de un inicio, y también el miedo de comenzar algo nuevo. Esa es la esencia de este año", resumió mostrándose objetiva respecto a las bondades de estos doce meses que comenzaron este lunes. "Aspectos positivos y negativos hay en todos los años y depende de cómo lo vivamos cada momento puede ser bueno o malo para nosotros. Depende de nuestra vivencia y de cómo lo queramos afrontar", apuntó.

De momento, en el centro budista de Panillo se está afrontando con un tono de celebración, oración y buenos augurios, a través de actos como siempre abiertos y participativos, haciendo gala del carácter hospitalario de esta comunidad, instalada en Graus en 1984, perfectamente integrada y muy querida.

La propia Alcántara resumía el programa. "Comenzamos el jueves pasado con los rituales previos de Mahakala, que tiene la simbología de purificar la mente con buenos propósitos. El domingo se hizo un ritual de plegarias de aspiración del Linaje Shangpa y hoy (por este lunes) el día máximo de la celebración, el Losar, se hace la ofrenda de Katas, la práctica de Milarepa y el ritual de Purificación y ofrenda de humo blanco", detalló, abundando en este momento en el que una hoguera prende en el centro de la explanada mientras la gente ora en círculo al ritmo de las salmodias que entonan los lamas tocados con sus sombreros ceremoniales y ayudados por los instrumentos tradicionaes.

"Durante la ofrenda de humo se recita y se echan a la hoguera incienso, comida, flores, es una ofrenda a las divinidades, al cielo. La ofrenda concluye con el lanzamiento de la harina al cielo, es una ofrenda final que luego cae sobre nosotros como oraciones", explicó Isabel Alcántara, que presidió la ceremonia en compañía del Lama Drubyu y las autoridades locales.

Al final de la ceremonia, ella misma se dirigió a los asistentes, acercándoles la filosofía del budismo tibetano, que vivió este lunes en Panillo su exaltación coincidiendo con el vistoso Losar.

"Se trata de ayudar a las personas a que reconozcamos nuestro potencial y poder desarrollar cualidades y así acrecentar el amor, la compasión, la empatía y la amabilidad hacia todos los seres. Los seres compartimos nuestra vida con personas con creencias y pensamientos diferentes, pero tenemos en común el deseo de ser felices y hacer felices a los seres queridos. Los seres humanos tenemos la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos, a quienes nos acompañan y el lugar donde vivimos. Mi reto es que asumamos esa responsabilidad y cada uno a través de nuestras competencias y posibilidades podamos traer a esta sociedad un poco de amor y paz y hagamos un mundo mejor", dijo expresando sus mejores deseos para todos.

La alcaldesa de Graus, Gemma Betorz, quien estuvo acompañada de los tenientes de alcalde Roque Vicente, Javier Salamero y Javier Cinca, felicitó el año a los asistentes y agradeció la invitación a un acto que cada vez más vecinos del municipio sienten como suyo.

"Esta es un celebración que al principio era algo exótico para los que vivimos aquí, pero que ahora forma parte de nuestro patrimonio cultural, del que estamos muy orgullosos. Algunos vienen por primera vez, otros sois asiduos -dijo-, pero es que para todos, estos deseos son deseos de paz, comprensión, nos rodean todo el año. Que tengamos paz individual y mundial todos", concluyó agradeciendo la masiva afluencia de público a la cita.

El Lama Drubyu recibió con un cariño especial al párroco de Graus, Ignacio Cardona, con quien le une una sincera amistad. También el mosén grausino se mostró encantado en Panillo y se sumó al deseo de la presidenta de conservar el planeta que la divinidad nos ha regalado.

"Pensaba cuando escuchaba los cantos de la ceremonia en Francisco de Asís y su Cántico a las criaturas. Allí hablaba de la hermana tierra, la hermana luna, el sol, el fuego, el agua. Y en estos últimos años, se piensa mucho en el cuidado de la casa común. Todos los seguidores de Buda, de Cristo, de todos los que han buscado la plenitud, la paz del ser humano es importante que hoy nos hagamos solidarios con esta casa común que tenemos que cuidar, amar y que estamos destruyendo los humanos, que somos los seres inteligentes. Que este año -apuntó el párroco- sea invitación a cuidar y amar esta tierra que nos ha dado como un don y tarea común. Que sea un año fructífero, benévolo y muy espiritual para todos", deseó.

Las muestras de cariño fueron también visibles entre el Lama Drubyu y el capitán de la Tercera Compañía de la Guardia Civil, Arturo Notivoli. "Me ha ascendido de capitán a santo", bromeó parafraseando al lama. "Como representante de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en la zona, estoy encantado de que una comunidad religiosa como esta esté asentada en el territorio. Es un ejemplo de respeto y convivencia y es encomiable su facilidad de integración en el territorio y sus gentes. Han sido uno más. Nunca han creado ningún problema de orden público ni relacionado con la seguridad ciudadana". Notivoli también se mostró satisfecho de estar en Panillo, "desde el punto de vista humano, siempre me aportan energía positiva porque están velando por hacer a la gente más feliz, una cualidad innata que no todo el mundo tiene", aseguró.

La comunidad budista de Panillo está integrada por cinco lamas tibetano butaneses y otros cinco europeos y cuenta con un número de residentes que ronda las quince personas. Sobre todo, ofrece actividades de fin de semana, cursos de meditación, yoga, tai.chi, "afines al crecimiento personal y la salud", detalló la presidenta, quien aludió al de este fin de semana, dedicado a la medicina tibetana.

De momento, no hay previstos retiros de larga duración, como los realizados en los últimos años de hasta tres años. Alcántara resaltó la necesidad de reservar previamente la visita guiada al interior del templo, implantada recientemente.

"Al principio, había un poco de resistencia de la gente, pero luego incluso lo agradecen porque de entrar y ver un espacio vacío a que haya alguien que durante media hora o 40 minutos te esté explicando el significado de lo que hay no es lo mismo. La gente se va contenta y con información que de otra forma no tendrían. Los cambios cuestan, pero ha sido un cambio a mejor", concluyó.

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