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Begoña Subías: “Este museo es un acto de amor y respeto a un pasado no tan lejano”

Enrique Satué, que llevó su trabajo de fin de posgrado, fue quien le comentó que salía una plaza en el “Ángel Orensanz y Artes de Serrablo”, centro que dirige desde el año 2013

Begoña Subías: “Este museo es un acto de amor y respeto a un pasado no tan lejano”
Begoña Subías: “Este museo es un acto de amor y respeto a un pasado no tan lejano”
M.P.

Begoña Subías es natural de Bilbao y lleva viviendo en la localidad altoaragonesa de Sabiñánigo desde el año 2006. Llegó a la capital de la Comarca del Alto Gállego porque aprobó una plaza para trabajar en el Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, del que hoy es la directora. "En el 2006 empecé a trabajar en el Museo de forma interina, luego salió otra vez la plaza en 2008 y la aprobé, y desde el año 2013 soy la directora de este centro".

Begoña Subías es licenciada en Historia y en Antropología. "Mas tarde hice un posgrado de educador de museos y uno de los profesores de este posgrado que se impartía en Huesca, Enrique Satué, el trabajo de fin de posgrado me lo dirigió él, me comentó que salía esta plaza en el Museo Ángel Orensanz y me presente".

El Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, independientemente de las personas que estén allí trabajando, "es un lujo por sí mismo. Se haga lo que se haga aquí, ya se tiene una base muy buena para el resultado de la actividad, porque contamos con lo mejor que tenemos", argumenta la directora del mismo.

Dice que en este espacio esta "encantada de la vida porque poder trabajar aquí para mí es un lujo. Estoy muy agradecida al Museo porque aquí me he ido desarrollando profesionalmente y también a nivel personal, y creo que todo lo que me ha reportado el Museo es bueno, es muy bueno; entonces, estoy encantada".

Habla del Museo Ángel Orensanz con mucho cariño y se nota que le gusta lo que hace, que le gusta realmente su trabajo.

Desde hace unos cinco años, explica, cuenta con una partida para organizar actividades, "con lo cual, esto te permite hacer más cosas porque también tenemos un apoyo económico que antes no teníamos. Antes las actividades que se organizaban eran con voluntariado pero a partir de que se tiene dinero también se puede hacer una programación en la que el trabajo de las personas de la actividad este remunerado".

Begoña Subías destaca "desde siempre", el apoyo decidido del ayuntamiento de Sabiñánigo hacia este Museo, "pero como digo, desde hace unos cinco años, además de ese apoyo, el Consistorio destina una partida económica para actividades y esto ayuda a que el Museo se dinamice para ser lo que tiene que ser, un Museo vivo que también investigue, estudie, que este activo".

Pero también es consciente de que muchos vecinos de esta zona no lo conocen o no piensan que albergue tanta riqueza etnográfica. "Por eso pienso que nos vendría bien visitar otros de este tipo, etnológicos, de pueblos y ciudades. "Este de Sabiñánigo no tiene nada que envidiar, si tiene que envidiar al de Madrid o al de Sevilla, que esos son de titularidad estatal, tienen más personas trabajando y mas dotación presupuestaria, pero a nivel de colección que es lo importante, no nos podemos acomplejar en absoluto".

Piensa Begoña Subías que el público joven desconoce lo que encierra Casa Batanero. "Si no sabemos de dónde venimos mal vamos, además Sabiñánigo es un pueblo con una historia muy reciente y tenemos la vida rural al lado. Creo que es necesario conocer la vida de tu familia, y no hace falta venir al museo. Hay que hablar con los abuelos, con las personas mayores, para ver cómo ha ido evolucionando la historia, y el Museo es una muestra de cómo se vivía antes, cómo se vivía en un pasado no tan lejano, cómo se vivía hace nada".

Asimismo, reconoce que este espacio "nace por la ineludible necesidad de salvar y salvaguardar los últimos coletazos de una cultura tradicional, la serrablesa, abandonada y poco a poco olvidada, afectada tan fuertemente por el éxodo rural. Aquí se expone, por tanto, la memoria de esta comarca vaciada. Su creación supone un acto de amor y respeto a un pasado, como digo, no tan lejano".

Y hace mención especial al escultor Ángel Orensanz, nombre que lleva el museo. "Orensanz es un artista global, no solo por el ritmo con el que se suceden sus exposiciones e instalaciones escultóricas en los cinco continentes, sino también por el amplio abanico de técnicas y medios artísticos que domina. En casi todos estos campos ha sabido trazarse un itinerario y un estilo propio, pero en conjunto es tal la multiforme variedad estilística de su trayectoria creativa, que no cabe hablar de uno sino de una pluralidad de Orensanz", concluye.

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