Sociedad

DOMINGO - OJO AVIZOR

La Universidad Ciudadana de Huesca, el saber cambia el mundo

Un colectivo de Huesca promueve el intercambio de conocimientos y la participación en diversas actividades

La Universidad Ciudadana de Huesca, el saber cambia el mundo
La Universidad Ciudadana de Huesca, el saber cambia el mundo
S.E.

Voltaire, uno de los principales pensadores de la Ilustración, defendía que "alguien inteligente siempre puede aprender de la experiencia de los demás"; el poeta, novelista y dramaturgo Víctor Hugo aseguraba que "las inteligencias poderosas se interesan por las cosas ordinarias"; y el médico y escritor francés Alexis Carrel sostenía que, aunque hay muchas cosas que compartimos, "cada hombre es una historia que no se parece a ninguna otra".

La Universidad Ciudadana de Huesca se basa en premisas que quizá no estén tan lejanas de estas tesis, como su convencimiento de que "todos tenemos conocimientos singulares que aportar", aunque quizá traspasan esta encomiable aspiración de seguir aprendiendo para ambicionar, además, otros propósitos como el de mostrar inquietudes y sentimientos, transmitir emociones o realizar actos solidarios.

En el manifiesto que recoge su blog, se presenta como una entidad creada con la idea de servir a los ciudadanos y de ser "foro de debate y propulsora de iniciativas sociales y políticas", pero tiene más singularidades, como la manera de organizarse y de compartir toda esa sabiduría.

Aunque es un proyecto cuya fuerza reside en el colectivo, es inevitable ligarlo a un nombre propio, el de Miguel Escartín, "padre" de la asociación y su actual presidente. Para explicar cómo nació todo, se remonta al precedente de la Universidad Popular Segoviana de la época machadiana, una iniciativa impulsada por profesores e intelectuales para promover, a través de clases y conferencias, la educación de saberes teóricos y prácticos, especialmente entre obreros, emigrantes, mujeres y campesinos que no habían podido tener acceso a la educación.

En el caso de la Universidad Ciudadana de Huesca, sus promotores quisieron dar un paso más e incluyeron un importante matiz, la idea del intercambio: todo el mundo puede ser maestro y aprendiz. "La Universidad Popular Segoviana funcionaba profesor-alumno y nosotros pensamos que, por ser individuos, todos hemos vivido algo diferente a los demás que podemos comunicar. El que se ha criado en la universidad tendrá conocimientos de la universidad, pero el que se ha criado en el pueblo tendrá conocimientos del pueblo y sabrá otras cosas que son igual de importantes", detalla Escartín.

Elisa León, Joaquín Escartín, Isabel Arilla y Nati Mendiara, miembros de esta entidad, recuerdan también otros puntos importantes sobre los que se sustentó la puesta en marcha de este proyecto, como el hecho de que no podía haber transacciones económicas de por medio: nadie cobraría por su colaboración, nadie pagaría por acceder a las actividades organizadas y no se aceptarían subvenciones para preservar la independencia respecto a los poderes pecuniarios y políticos. No podía haber contrapartidas.

"Da la impresión de que el mundo se malea con el dinero y en estos momentos en los que estamos en una especie de capitalismo salvaje, en los que parece que todo se mide por la rentabilidad económica, todavía más", observa Miguel Escartín.

"Necesitamos muy poco dinero, si alguien viene a dar una conferencia desde Zaragoza le pagamos el viaje y le regalamos un detalle, y tenemos un aparato mínimo de propaganda. El gasto personal es el mayor, las cosas nos cuestan poco porque todo lo hacemos nosotros", añade.

"Y además somos okupas permanentes, no tenemos un espacio físico que sea nuestro y eso es otra de nuestras señas de identidad -añade Elisa León-. El caso es que, vayamos donde vayamos, nos reciben siempre con los brazos abiertos. Tenemos la percepción de que en la ciudad existe la idea de que lo que hacemos es interesante y de que somos garantía de que las cosas van a funcionar".

La posibilidad de dar realce a lugares como el Centro Cívico, asociaciones de vecinos o colegios e institutos les agrada y ya han pasado por el IES Ramón y Cajal, donde sienten un "calor" especial porque algunos de ellos proceden de allí, el Centro de Adultos, el Museo Pedagógico, la Escuela de Arte, el IES Sierra de Guara, el Lucas Mallada, la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, el Instituto de Estudios Altoaragoneses y, entre otros, por asociaciones de vecinos de los barrios del Perpetuo Socorro, el Casco Viejo, María Auxiliadora, Santiago y San Lorenzo.

El 12 de junio de 2013 se constituyeron oficialmente como asociación. No lo habían contemplado, en un principio, porque no lo creyeron necesario, pero tras un primer curso bastante productivo se decidieron a registrarla porque así se lo requerían a la hora de desarrollar algunas de sus actividades.

Aunque el germen de la Universidad Ciudadana de Huesca se alimentaba sobre todo de docentes, profesionales de otros sectores también quisieron sumarse a la iniciativa. "Elisa era un referente, como Nati, José Ángel Sobreviela o mis hermanos, Quino, Carlos y José Luis, pero había más gente -indica Miguel Escartín-. Queríamos que los menos favorecidos, no solo en el sentido económico sino también en el cultural, tuvieran una oportunidad para hacer actividades de distinta índole. No queremos tener relación con los partidos, aunque hemos hecho algunas cosas determinadas con IU y CHA o con colectivos como Ecologistas en Acción o CGT, pero sí tenemos ideología y no es de derechas".

Joaquín Escartín alude al manifiesto que se puede leer en el blog del colectivo, donde quedan plasmadas las inquietudes sociopolíticas de una entidad en la que la participación es su motor y fundamento, y Miguel agrega que es ese interés por el saber universal lo que les ha llevado a definirse como universidad.

ORGANIZACIÓN Y ACTIVIDADES

La Universidad Ciudadana celebra semanalmente reuniones organizativas, otra anual de carácter más general y, de vez en cuando, se convocan sesiones para reflexionar sobre lo que se está haciendo o para abrir nuevos horizontes. Se financia con cuotas voluntarias, porque el hecho de hacerse socio no implica la obligación de pagar, y de manera residual se pueden adquirir también unos bonos.

El colectivo ronda ya los 90 socios, aunque el número de personas que participan en la variada programación que oferta es bastante superior. Alrededor de un millar de personas recibe correos electrónicos con las actividades previstas, y 2018 dejó un balance de 500 asistencias a los cursos, 300 a las charlas y otras tantas a las excursiones. Las perspectivas de que la participación siga creciendo son muy buenas.

El senderismo, que cada quince días les muestra un bello rincón de la provincia y cada vez está obteniendo mayor respuesta, les ha llevado por Rodellar, los ibones de Ordicuso, la Sierra de Jubierre, las faldas de Canciás, la Ruta de la Pez, Ordesa o el pico de Guara, entre otros destinos.

Las conferencias están prestando especial atención al medio ambiente y las energías alternativas, pero han versado también sobre otros asuntos como electromagnetismo, primeros auxilios, física cuántica, economía o periodismo.

Otras veces, estas charlas han tratado de amplificar proyectos, colectivos o modos de vida alternativos que se han puesto en marcha en la provincia de Huesca o en Aragón, como el grupo Empenta de Artieda.

Los cursos han versado sobre asuntos tan dispares como carpintería, electricidad, historia, fotografía, tapices, ganchillo, educación postural, contabilidad o matemáticas.

Algunos son ya unos "clásicos", como el club de lectura donde se reflexiona a partir de libros de contenido social y político que están de actualidad, o el de pilates, de Nati Mendiara, que tiene mucha demanda y un público absolutamente fiel.

"Intentamos que lo que se haga sea local, porque pensamos que tenemos gente cerca que sabe tanto de las cosas que no hace falta ir a buscar a Zaragoza, Madrid o Barcelona, aunque de forma extraordinaria lo hemos hecho", apunta Elisa León.

Otra de las vigas maestras de esta estructura es el coro que dirige Isabel Arilla y que reúne todas las semanas a una treintena de personas. Se presentó el 7 de marzo de 2018 en el Cento Cívico -que fue durante unos meses su lugar de ensayo- y desde entonces ha actuado en la Biblioteca Ramón J Sender, la reivindicación de un nuevo centro de salud en el Perpetuo Socorro, el colegio El Parque, la Semana Cultural José Antonio Labordeta y la Asociación Alzhéimer Huesca.

Nació con la vocación de ser "multicultural, polifacético y polifónico" y se valora el esfuerzo, el interés y el respeto, mucho más allá que los conocimientos y aptitudes musicales. Isabel Arilla ha conseguido crear un ambiente cálido y acogedor y hacer de él una "pequeña familia", que tiene ahora como lugar de encuentro la Asociación del Perpetuo Socorro.

Sorprende que con tan escasos recursos económicos, la Universidad Ciudadana de Huesca sea capaz de organizar tantas actividades y llegar a tantos rincones. Seguramente, una de sus mejores bazas es el trabajo, pero también juega con otras, como apunta Nati Mendiara, como «la ilusión, el interés, y la pasión» que aportan sus socios.

Y, poco a poco, se han ido ganando el respeto de otros colectivos y de la sociedad oscense, porque ya han podido demostrar en muchas ocasiones que la Universidad Ciudadana de Huesca "es de fiar".

Y a pesar de que su origen es sólido, los planteamientos del colectivo se someten a permanente revisión para que la asociación pueda adaptarse a los cambios que proponen los tiempos y sobre esa reflexión seguir afianzando su identidad. "Vivimos tiempos muy confusos, con situaciones límite, con muchas incertidumbres, pero creemos que el mundo se puede cambiar y que, además, es necesario. Y que nosotros podemos contribuir en alguna medida", concluye Miguel Escartín.

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