Sociedad

ENTREVISTA

Antonio López: "Quise hacer una novela divertida de aventuras y me he divertido"

"Agujeros en la luna" es una metáfora "de las preocupaciones de los divulgadores científicos a finales del siglo XIX", dice de su novela

Antonio López: "Quise hacer una novela divertida de aventuras y me he divertido"
Antonio López: "Quise hacer una novela divertida de aventuras y me he divertido"
S.E.

SABIÑÁNIGO.- Antonio López nació en Sabiñánigo en 1951, con 11 años se trasladó con su familia a vivir a Zaragoza, donde estudiaría Magisterio. Después la vida le llevaría a vivir en Barcelona, donde se casó, también a Marruecos y a Londres, y finalmente se asentó en Lérida, donde vive. Confiesa que estaba muy ilusionado en presentar su libro "Agujeros en la luna", en la localidad serrablesa, acto previsto para el pasado miércoles, pero el Covid-19 ha truncado su pretensión, que espera materializar en el futuro.

Profesor de Biología, ahora jubilado, explica que además de dedicarse a la enseñanza también ha hecho lo propio en divulgación científica. "Había escrito un par de ensayos de divulgación, uno en 1992 sobre medio ambiente que se llama la Herencia de Prometeo, y en el 2000 publiqué otro sobre los mitos en educación ambiental, con el titulo Educadores o predicadores, y el libro que he escrito surge a raíz de esta divulgación científica".

Explica que a esa experiencia en los ensayos quería darle un enfoque novelado. "Hay un punto de divulgación científica pero lo meto dentro de una cronología que le da un toque de novela histórica, pero sobre todo he querido hacer una novela divertida de aventuras y yo me he divertido haciéndola, espero que quien la lea también se divierta".

Antonio López llevaba trabajando diez años en esta obra, "y cuando me jubilé estuve viviendo en Londres un año y allí aproveché para terminarla y empezar otras cosas. A pesar de que hace poco tiempo que funciona, he recogido buenas impresiones de lectores, no todos ellos amigos condescendientes, incluyendo algunos del gremio de escritores".

El título -"Agujeros en la luna"- argumenta que es una metáfora "de las preocupaciones de los divulgadores científicos a finales del siglo XIX. En aquel momento se perfeccionan mucho los telescopios y los astrónomos creen ver actividad en la luna, incluso hay quien ve avenidas y calles y hubo un debate racional sobre este tema. El personaje de mi novela es un señor que sale del Pirineo y acaba de negrero en Cuba, su ilusión es comprarse un telescopio e investigar qué son los agujeros de la luna, los cráteres, y hace una hipótesis disparatada que sirve de hilo conductor de la novela".

López hace un guiño al Pirineo no queriéndose olvidar de su lugar de nacimiento, Sabiñánigo. "El primer capítulo del libro parte de historias de infanzones del Pirineo. En mi familia había oído muchas historias de esas y de tanto oírlas creía que me habían pasado a mí y eso también lo dejo notar en la novela, un trabajo que se ha ido haciendo con el paso del tiempo porque al principio no tenía una estructura como tal, y estoy satisfecho con lo que ha salido".

Después de esta obra, que fue una de las finalistas del premio Azorín 2019, el autor está trabajando en las cartas que Darwin había recibido de los científicos de la época, "pero este trabajo irá enfocado más hacia el ensayo científico que hacia una novela".

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