Sociedad

OBITUARIO

Antonieta Sanagustín fallece en Huesca

Ha sido un referente de la indumentaria tradicional

Antonieta Sanagustín fallece en Huesca
Antonieta Sanagustín fallece en Huesca
D.A.

HUESCA.- María Antonia Sanagustín, Antonieta, referente de la indumentaria tradicional, ha fallecido este sábado en Huesca a los 96 años tras una vida dedicada a vestir con trajes de los valles altaoragoneses y de la tierra plana a cientos de oscenses, y cuyas ropas se han lucido en Zaragoza, las Comunidades valenciana y andaluza y hasta Nueva York.

Precisamente este domingo ha hecho seis años del homenaje que le hizo A Faldriquera, con la colaboración del Ayuntamiento oscense, Fundación Caja Rural de Aragón y Diario del Campo, con una muestra en la sala de exposiciones de Bantierra, hasta donde se traladó un pedacito de su casa. Muebles, fotos y mucha indumentaria sirvieron para poner en valor a Antonieta.

Comenzó a coser y bordar a los 12 años, que era lo que a ella realmente le gustaba, y hizo desde la habitación de su casa en la estuvo sesenta años contemplando la torre de la Basílica de San Lorenzo.

Fue toda su vida, como ella misma decíam "dándole que te pego a la aguja", y siempre con la misma máquina de coser.

Sus manos de bandera confeccionaron miles de prendas que muchos oscenses lucieron durante años en la Ofrenda de Flores a San Lorenzo, convirtiendo los Cosos en una gran pasarela por la que desfilaron trajes como el de Ansó, que junto a otros consiguió reproducir invetigando, o el de Jasa, que confeccionó a partir de estampas.

La riqueza de la indumentaria todos los valles del Pirineo, para ella el preferido era el de chesa, y del Fraga, la plasmó como nadie, comentando en alguna ocasión que en Zaragoza "nos tienen envidia a Huesca porque ellos sólo tienen el de baturro".

Antonieta Sanagustín recibió en 2001 la Parrilla de Oro del Ayuntamiento oscense, y el pasado mes de enero fue nombrada académica de honor de la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón, un título que refrendaba su pasión por la costura hecha arte.

Su casa era como un museo, fotografías de familia, cuadros bordados por ella con el escudo y la bandera de Huesca, y armarios donde guardaba ropa con un gran valor, sobre todo sentimental, ya que había cosas que pertenecían a sus abuelos. Muchos oscenses fueron testigos de ello.

Querida, admirada y maestra de la costura, María Antonia Sanagustín, deja un gran legado que, a buen seguro, los oscenses se encargarán de conservar y lucir. Descanse en paz.

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